Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

La Santificación de Jesús

La Santificación de Jesús

La Santificación de Jesús

Jesús nació en condición de pecado como la nuestra y tenía que santificarse para volver al cielo. Hablaremos de la santificación de Jesús.

Cuando hablábamos de cómo era la naturaleza de Cristo dijimos que Él tuvo que nacer en nuestra misma naturaleza caída (con nuestra misma tendencia al pecado), y enfrentar los mismos desafíos que nosotros enfrentamos. Por lo tanto, así como nosotros tenemos que santificarnos para entrar al cielo, Jesús tuvo que hacerlo también, y con mayor razón, porque su santidad y perfección, tenían que ser parte del proceso de Salvación de toda la humanidad caída.

Veamos lo que dice Jesús en Juan 17:18-19: «Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para qure también ellos sean santificados en la verdad». Son muy interesantes estos versículos porque nos muestra como fue que Jesús también tuvo que santificarse por nosotros.

El estaba ya contaminado por el pecado al nacer en una condición caída como la nuestra, y tenía que santificarse para poder salvarnos. Y no estoy diciendo que Él haya nacido con pecado, sino con la misma predisposición al pecado que tenemos nosotros. Esto significa que Jesús también tenía una naturaleza pecaminosa que tenía que vencer como hombre, no como Dios.

El tenía que santificarse no sólo para salvarnos, pues si hubiera pecado no habría podido hacerlo, sino también para darnos ejemplo de cómo tenemos que santificarnos también nosotros.

La Santificación de Jesús

¿Pero como logró Jesús santificarse? A través del estudio de la Palabra de Dios, en ese entonces el Antiguo Testamento y por su dependencia completa del Padre. El dijo en Juan 6:38 lo siguiente: «Porque he descendido del cielo, no para hacer mi Voluntad sino la Voluntad del que me envió«. Fue así como Jesús pudo vivir una vida de santidad, porque estudiaba la Palabra de Dios y estaba íntimamente ligado al Padre a través de la ferviente oración.

Jesús asumió todos los retos y sacrificios que tenía que asumir, solo por amor, y para darnos la Vida Eterna. «Entonces, puesto que tenemos tan maravillosas promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios», 1 Corintios 7:1. Así pues que ante la promesa de la Salvación que ya está puesta sobre la mesa para nosotros, solo nos resta santificarnos para poder hacer uso de ella, porque sin santidad nadie verá a Dios, dice en Hebreos 12:14.

¿Y si Jesús tuvo que santificarse, cuanto más nosotros si queremos alcanzar la Vida Eterna? Recordemos que la Salvación es un proceso de Santificación, por medio del cual Dios nos hace aptos para entrar al cielo porque ningún pecador será aceptado en las mansiones celestiales.

Dios nos está invitando a vivir con Él toda la eternidad y la única condición es que aceptemos el sacrificio de Jesús y nos sometamos a su Voluntad para poder ser transformados, porque de lo contrario nos vamos a quedar por fuera. No juguemos con nuestra Salvación y sometámonos pronto a Dios para que el Espíritu Santo pueda hacer la tarea en nosotros, pero hagámoslo ya porque queda poco tiempo.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en octubre 17, 2024 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané