
Cómo Podemos Reflejar a Cristo
Para nosotros poder reflejar a Cristo, tenemos primero que saber cómo era El. Hablaremos de eso a continuación, de acuerdo a la Biblia.
Debemos comenzar sobre la base de que no podemos reflejar lo que no conocemos. No podemos reflejar a Cristo si no sabemos cómo es Él. No podemos reflejar a Cristo si no sabemos cómo sentía y cómo actuaba ante las circunstancias de la vida, ante las dificultades, ante los problemas y ante los grandes desafíos que Él tuvo que enfrentar.
Jesús enfrentó los mismos retos y adversidades que nosotros hemos tenido que pasar, con el agravante que Él sufrió y vivió cosas que muchos no hemos tenido que sufrir. ¿Por qué? Porque siendo Él quien es y conociendo que todos los males son obra de satanás, es obvio que el diablo se ensañara con Él.
Satanás sabía que si hacía pecar a Jesús aunque fuera de pensamiento hubiera obtenido la victoria y hubiera echado por tierra la Salvación del mundo. Pero por más que el diablo trabajó arduamente para hacerlo caer, jamás pudo lograrlo.
Y es por eso que hoy, trata por todos los medios; de dañarnos y vencernos con sus sucias artimañas a nosotros. Satanás quiere acabar con la raza humana porque su plan es robar, matar y destruir, pero gracias al sacrificio de Jesús, Él nos ofrece una vida abundante y sobre todo victoriosa sobre el pecado y sobre el mal (Juan 10:10).
Cómo Podemos Reflejar a Cristo
Entonces para poder reflejar a Cristo tenemos primero que conocerlo y eso lo logramos a través de su Palabra. Los cuatro evangelios son los libros biográficos de Jesús por excelencia, aunque toda la Biblia da testimonio de Él.
Cómo Era Jesús
Pero hablemos un poco de cómo era Jesús. A Jesús siempre lo caracterizó su amor por todo el mundo. Un amor que lo hacía tolerante y misericordioso ante las debilidades humanas. Jesús no juzgaba a la gente por sus malos hábitos o pecados, sino que mostraba el camino para vencerlos. El no condenaba sino que enseñaba, no solo con su propio ejemplo sino con la Palabra de Dios.
Porque Jesús fue un emisario del Padre. Él vino para enseñarnos cómo es Dios y cuál es su Voluntad. Cuando le llevaron a la mujer que había sido sorprendida en adulterio y todos la condenaban, Él dijo: «Ni yo te condenó. Vete y no peques mas», Juan 8:11. Y no significaba que Él estuviera aceptando el pecado o pasándolo por alto.
No, de ninguna manera, sino que Él sabía cómo confrontar a la gente pero con amor. Y claro que cuando tenía que enojarse y confrontar con dureza también lo hacía, cómo cuando llegó al templo y tiró todas las mesas porque habían convertido la casa de Dios como en un mercado, aprovechándose incluso de la necesidad de la gente. El dijo:
«Escrito está, ‘Mi casa será llamada casa de oración’, pero vosotros la estáis haciendo cueva de ladrones», Mateo 21:13. También enfrentó muchas veces a los fariseos diciéndoles hipócritas: «Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando», Mateo 23:13.
Porque ellos se mostraban ante la gente como seres intachables cuando eran más perversos que cualquiera. ¿Entonces cómo podemos reflejar a Cristo? Primero que todo conociéndolo para luego imitarlo. Jesús tenía una dependencia absolutamente de su Padre y hacia siempre la Voluntad de Dios.
El decía: «Porque yo no bajé del cielo para hacer mi Voluntad sino la Voluntad del que me envió», Juan 6:38. ¿Estaremos nosotros también dispuestos a hacer lo mismo? Pues esa es la única forma en que podremos reflejar a Cristo y hacernos idóneos para la eternidad.
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