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Qué es la Justicia Imputada y la Justicia Impartida

Qué Es la Justicia Imputada y la Justicia Impartida

Qué Es la Justicia Imputada y la Justicia Impartida

¿Sabes qué es la Justicia Imputada y la Justicia Impartida? Son dos aspectos muy importantes en la Salvación y lo veremos a continuación.

Cuando confesamos nuestros pecados a Dios arrepinténdonos de ellos de corazón, Dios nos perdona y quedamos limpios hasta ese momento, de toda nuestra maldad y perversión pasadas.

Pero sucede que seguimos viviendo en este mundo de pecado y aunque nos hayamos arrepentido de corazón y hayamos sido perdonados, seguimos teniendo una naturaleza pecaminosa que nos hará caer en el futuro, a menos que estemos dispuestos a cambiar dicha naturaleza. Y esa naturaleza pecaminosa solo la puede cambiar Cristo a través de su Santo Espíritu.

Qué es la Justicia Imputada y la Justicia Impartida

En 1 Juan 1:9 dice lo siguiente: «Si confesamos nuestros pecados, El es fiel y justo para perdonarnos los pecados y para limpiarnos de toda maldad». En estos versículos podemos entender mejor los conceptos de la Justicia Imputada y la Justicia Impartida.

Dice que Dios puede no solamente perdonarnos, sino también limpiarnos de nuestra maldad, y significa que además de perdonarnos puede transformar nuestra naturaleza pecaminosa a una naturaleza pura y santa que pueda vencer definitivamente el pecado.

La Justicia imputada es pues el perdón de pecados. Es obtener la justificacion ante Dios como si jamás hubieramos pecado y solamente tenemos que arrepentirnos de ellos y confesarlos. Y esta justicia imputada la alcanzamos por los méritos de Cristo.

La Justicia Impartida por su parte es la santificación, y significa que nuestro Salvador nos imparte su justicia cuando nos sometemos a la Voluntad de Dios y nos disponemos a obedecerlo en todos sus preceptos plasmados en la Palabra de Dios. Y esta santificación la alcanzamos a través del poder de Cristo.

Dios nos da el Espíritu Santo para transformarnos de pecadores asiduos a hombres perfectos y santos pues Él dijo: «Sed Santos porque yo soy Santo«.

Pero el Espíritu Santo no puede transformarnos si no estamos dispuestos a someternos a Dios. El Espíritu Santo no puede transformarnos si no queremos obedecer los mandamientos de Dios.

La Justicia Impartida que es el poder de Dios en nosotros para ser santificados, no puede ser recibida por aquellos que sean arrogantes y rebeldes, que de plano quieran desconocer sus principios y preceptos.

La gente suele decir que es imposible dejar de pecar, y es verdad, si pretendemos lograrlo en nuestras propias fuerzas. Dios sabe eso, claro que lo sabe. Y por eso es que si estamos dispuestos a querer vencer el pecado, Él nos imparte su poder (la justicia impartida), para poder lograrlo.

Dios nos exige ser santos, es verdad, pero nos da las herramientas para conseguirlo. Solo tenemos que estar dispuestos a seguirlo, pero renunciando al mundo. Porque no podemos servirle a Dios simpatizando con el mundo.

Y no quiere decir que nos tengamos que ir a vivir a un monasterio, incluso al último rincón del mundo, no. Significa vivir en el mundo pero renunciando a sus frivolidades y placeres, porque aunque estamos en el mundo, no tenemos que pertenecer a él (Juan 17:16).

El apóstol dice en Santiago 4:4 lo siguiente; «El que es amigo del mundo se constituye en un enemigo de Dios«. De tal manera que si en vez de escoger a Cristo escogemos el mundo, estamos en franca enemistad con Dios.

Ahora bien, si somos enemigos de Dios, el Espíritu Santo no puede trabajar en nosotros, y en esa misma medida es obvio que será imposible dejar de pecar. Y al no poder dejar de pecar, perderemos irremediablemente la Salvación. Es así de simple.

Recordemos tambien el versículo en Isaías 41:10 que dice: «No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia«.

Dios quiere que venzamos el pecado, pero El estará también siempre dispuesto a fortalecernos y a empoderarnos para lograrlo. El pone su poder al servicio nuestro, pero nosotros tenemos que estar dispuestos a recibirlo.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

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Esta entrada fue publicada en septiembre 13, 2024 por en Vida Eterna y etiquetada con , .
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