
Acepta Dios la Adoración Ruidosa
Las iglesias hoy usan música mundana para alabar a Dios ¿Pero acepta Dios la adoración ruidosa y estridente? Veamos lo que dice la Biblia.
Es muy interesante como los cristianos de hoy utilizan toda clase de música para alabar a Dios. Muchos suelen incluso utilizar melodías con ritmos mundanos que ya han sido muy usadas con anterioridad, y solo les cambian la letra, usando aun textos bíblicos para según ellos, honrar a Dios ¿Pero será que Dios si está de acuerdo con eso? ¿Acepta Dios la adoración ruidosa y estridente? Analicemos esto a la luz de la Palabra de Dios.
Acepta Dios la Adoración Ruidosa
Comencemos con la afirmación que hace Jesús al respecto y la encontramos en Juan 4:24 que dice así: «Dios es Espíritu; y los que le adoran, es necesario que le adoren en espíritu y en verdad». Creo que este versículo es lo suficientemente claro como para discernir que ninguna clase de música ruidosa o estridente es aceptada por Dios para adorarle. Porque si Dios es Espíritu, y todos sabemos que lo es, cómo podríamos acercarnos al trono de la Gracia con ritmos que nos impiden elevar nuestro espíritu de manera solemne hacia Dios?
No puede haber solemnidad, reverencia ni respeto al ritmo de una batería, de tambores o de instrumentos de percución, por ejemplo ¿Cómo puede alguien concentrarse y elevar el alma al Dios Supremo mientras su cuerpo se deleita en movimientos que solamente complacen los sentidos?
El reggaetton, la salsa, la cumbia, rancheras o aun los ruidos metálicos mal llamados música, nos llevan a todo menos a pensar de manera sublime en Dios y por lo tanto son inaceptables para El. Como hijos de Dios debemos adorarle como Él demanda que lo hagamos, es decir, en espíritu y en verdad, porque cuando adoramos a Dios no podemos hacerlo como nos gusta a nosotros sino como le agrade a Él.
Algunos suelen decir que no importa la forma en que se haga con tal que lo adoremos, pero sí importa porque Él es el Rey. Y si a un rey cualquiera tratamos de complacerlo, cuánto mas a Dios quien es el Rey Supremo. Veamos una interesante historia en la Biblia que demuestra que Dios no acepta cualquier clase de adoración.
«Nadab y Abiú (sacerdotes), hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario y pusieron fuego e incienso en ellos, y ofrecieron delante del Señor un fuego extraño, que él nunca les mandó ofrecer. Entonces, de la presencia del Señor salió un fuego que los quemó, y murieron delante del Señor», Levíticos 10:1-2.
Parece demasiado drástico de parte de Dios, verdad? Pero Dios tenía que demostrar por medio de este acto, que las cosas no se hacen como nosotros queremos sino de acuerdo a su Santa Voluntad. Y aunque eso no sucede hoy, es decir, que no cae fuego del cielo para castigarnos, recordemos que todos nuestros actos están siendo registrados en los libros de memorias del cielo, que servirán de soporte y prueba para que seamos juzgados.
Pero ademas, estos hechos han quedado registrados en la Palabra de Dios para darnos ejemplo a nosotros y enseñarnos como es el carácter de Dios. Dios pone límites para poder discernir, y no mezclar lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio, como es aclarado también en Levíticos 10:10.
Dios es el Creador de todo el universo; es el Señor y dueño de todo lo visible e invisible; es el Jefe Supremo, el Rey Altísimo, el Dios Vivo y Eterno, como para no honrarlo y adorarlo como solo El se merece, en espíritu y en verdad, como dice Jesús que tenemos que honrarlo.
No pretendamos hacer las cosas de Dios a nuestro modo, porque honrar significa también agradar, y solo agradamos a alguien cuando hacemos lo que a esa persona le gusta, no lo que nos gusta a nosotros. Si podemos entender eso cuando queremos hacerle una atención a alguien que es importante para nosotros y que amamos profundamente, cuanto más debemos hacerlo con Dios quien es nuestro Padre amado y Rey Celestial, el Unico que merece toda la gloria y toda la honra, no te parece?
Alguien decía acerca de la música de adoración a Dios, que esta solo debe hacernos levemente mover nuestra cabeza en profunda y sublime reverencia a Dios. ¿Entonces, cómo alabar a Dios? Veamos lo que dice el apóstol Pablo en su carta a los Efesios 5:19-20: «Cuando se reúnan, canten salmos, himnos y canciones espirituales. Alaben a Dios el Padre de todo corazón, y denle siempre gracias por todo, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo».
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