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El Verdadero Sufrimiento de Jesús

El Verdadero Sufrimiento de Jesús en la Cruz

El Verdadero Sufrimiento de Jesús en la Cruz

¿Te has puesto a pensar a ciencia cierta como fue el verdadero sufrimiento de Jesús en la cruz? Hablaremos de eso según investigaciones.

Mucho se habla de la muerte y resurreccion de Jesús, pero creo que pocas veces, o tal vez nunca, nos hemos puesto a analizar bien, acerca de lo que Él tuvo que padecer. Fue llevado preso y amarrado. Le escupieron en el rostro, le dieron puñetazos y lo abofetearon», (Mateo 26:67); fue azotado (Mateo 27:26); lo desnudaron, le pusieron un manto escarlata, una corona de espinas, se burlaban de Él y le golpeaban con un palo en la cabeza (Mateo 27:28-30);) y finalmente le crucificaron (Mateo 27:35).

El Verdadero Sufrimiento de Jesús en la Cruz

¿Pero cómo fue el verdadero sufrimiento de Jesús ya en la cruz? ¿Qué pudo haber sentido Él y como se podría describir ese tormento hasta su muerte?

En un artículo científico llamado «Sobre la muerte Física de Jesús», publicado en 1986 por una de las revistas científicas más prestigiosas del mundo, The Journal of the American Medical Association, se habla específicamente de cómo fue la tortura que Él tuvo que padecer en esas fatídicas horas que vivió desde que fue aprehendido hasta su muerte en la cruz.

En él, los autores demuestran cuán terriblemente cruel fue el proceso de flagelación romana. Se describen detalles técnicos que, junto con la narrativa bíblica, brindan una descripción completa de todo este proceso, desde el juicio hasta su muerte. Antes del juicio, se narra en Lucas 22 que Jesús estaba profundamente angustiado y sudaba sangre.

Aunque es un fenómeno poco común, los médicos reconocen esta característica como hematidrosis, que puede ocurrir debido a altos niveles de estrés. Después de ser juzgado, Jesús fue golpeado violentamente con un látigo de cuero conformado por un palo de aproximadamente 50 cms y varias correas de cuero trenzado con bolitas de hierro y huesos afilados en los extremos.

Las bolas de hierro le provocaron heridas internas por el peso y fuerza con que se lanzaban sobre su cuerpo, y los huesos afilados laceraron la carne con cada latigazo, dañando los tejidos subcutáneos, arrancando la piel en pedazos y produciendo un desangramiento continuo, que probablemente lo dejó en un estado de pre-shock.

Para azotarlo le quitaron la ropa y lo amarraron a un poste. Los azotes le caían sobre la espalda, el torso, los glúteos y las piernas. Después de fuertes azotes, Jesús fue burlado, escupido y obligado a llevar su propia cruz al Gólgota. Durante la crucifixión, el acusado fue arrojado en la cruz al suelo y clavado con clavos de hasta 18 cm de largo y 2.5 cms de diametro en muñecas y pies.

Una vez colgado, los brazos estirados soportando el peso del cuerpo se dislocaban irremediablemente y el exceso de sangre acumulada en el corazón, obstruía completamente la circulación. La crucifixión fue un proceso que produjo un dolor intenso y provocó una muerte lenta y sofocante. Respirar fue extremadamente doloroso. Con cada respiración, Jesús tenía que levantar la espalda en carne viva, arrastrándola sobre la madera y apoyando todo el peso en los pies, que estaban clavados.

Hecho que aumentó la pérdida de sangre y provocó un dolor terrible. Las causas de muerte por crucifixión podrían ser varias, pero las dos más comunes fueron el shock hipovolémico y la asfixia por agotamiento.

Un shock hipovolémico es una afección de emergencia en la cual la pérdida grave de sangre o de otro líquido hace que el corazón sea incapaz de bombear suficiente sangre al cuerpo. Este tipo de shock puede hacer que muchos órganos dejen de funcionar.

Si los cristianos entendiéramos el verdadero sufrimiento de Jesús en la cruz del calvario, creo que seríamos más agradecidos y reverentes ante su presencia. Estaríamos más dispuestos a agradarlo y obedecerlo, porque a Él le debemos mucho más que la vida. En adelante piensa más en el verdadero significado del amor de Dios por ti, para que vivas y actúes de acuerdo a lo que dices ser: Un hijo de Dios.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.

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