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Cómo Podemos Estar Seguros de la Salvación

Cómo Podemos Estar Seguros de la Salvación

Cómo Podemos Estar Seguros de la Salvación (Image by PublicDomainPictures from Pixabay)

Ser salvo es que has nacido de nuevo, y al hacerlo, eres ya hijo de Dios. ¿Y cómo podemos estar seguros de la Salvación? Lo veremos ahora.

Tenemos que recordar que aunque todos somos criaturas de Dios (es decir, que fuimos creados por El), no todos somos hijos de Dios. Porque aunque fuimos creados a imagen de Dios (Génesis 1:26), y tenemos parte de su esencia, esa esencia fue distorsionada por el pecado, y a raíz de eso, se creó una brecha enorme que nos alejó de Él.

Comenzamos entonces a andar sin Dios y a vivir alejados de sus mandamientos y preceptos. Y como todos pecamos quedamos destituidos de la gloria de Dios, (Romanos 3:23). O en otras palabras, significa que lo hemos rechazado, que le hemos dado la espalda para vivir de acuerdo a lo que queremos, sin tenerlo en cuenta a Él. Y es por eso que el mundo anda en caos, porque cada quien hace lo que quiere sin eximirse de nada, sin normas y sin ninguna restricción.

Transgrediendo las reglas y principios dados por el Señor para establecer el orden en la sociedad. Y así, sin darnos cuenta, estamos rindiendo culto a satanás, quien es el gestor del caos y la maldad. Además porque Jesús dijo: «El que no está conmigo está contra mí», Mateo 12:30. Pero gracias al infinito amor del Padre, y en vista de que andábamos alejados y perdidos, fue que Cristo vino para salvarnos y para reconciliarnos con el Creador.

Por eso dice en Romanos 6:23 que aunque la paga del pecado es muerte, (y ese es el destino de todo pecador), la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús. Y significa que todo aquel que se arrepienta genuinamente de sus pecados y decida someterse a Jesús como su Señor y Salvador, obedeciendo sus preceptos y dejando el pecado atrás, se convierte en un hijo de Dios y vivirá eternamente con Él. Qué maravillosa noticia, no? Esa es la buena noticia para el mundo entero, que si decidimos vivir para Cristo, ya somos salvos.

Cómo Podemos Estar Seguros de la Salvación

Sabemos entonces que todo lo anterior es cierto pero ¿cómo podemos estar seguros de alcanzarlo? ¿Cómo podemos estar seguros de la Salvación? ¿O en otras palabras, qué evidencias puedo yo tener de que soy salvo? Es muy interesante esa inquietud, y aunque no tenemos evidencias físicas que lo demuestren, si las tenemos internamente. En primer lugar debemos creerlo por fe, es decir, tener la certeza de que Dios nos ha perdonado y de que somos salvos.

Pero además, esa misma fe es la que nos hace sentir vergüenza y desagrado por el pecado, porque el Espíritu Santo que entra a morar en nosotros nos da la convicción de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8). Es la misma fe en Cristo y en nuestra Salvación, la que nos hace sentir en deuda con Él por su Gracia y por su perdón, y la que nos hace ser obedientes a sus mandamientos y principios.

Es la que nos hace ver con horror las cosas que antes nos agradaban, pero que ya no hacemos porque ofenden a Dios. Es la que nos hace amar lo que antes odiábamos, y odiar lo que antes amábamos, porque nuestro corazón ya se deleita solamente en las cosas de Dios. Es la que nos hace apartarnos de las cosas mundanas y triviales, porque sabemos ya que no edifican, no agradan a Dios, ni tampoco nos preparan para la eternidad.

Es la que nos cambia la manera de pensar y de sentir hacia el prójimo, buscando siempre el bienestar de todos sin pensar mucho en el nuestro. Es la que nos lleva a perdonar a todos los que nos ofenden y a mirarlos con el amor de Cristo. Es la que nos enseña a ser tolerantes, comprensivos y solidarios con los demás, aceptándolos como son y sin querer cambiarlos.

Es también la que nos impulsa a estar en una estrecha e íntima comunión con Dios a través de la oración ferviente y constante, y el estudio diario de su Palabra. Si tu puedes sentir y vivir todo eso, puedes tener la firme convicción de que eres salvo, y de que cuando venga el Señor, podrás irte con Él al cielo.

Pero tenemos que permanecer firmes en nuestra relación con Dios, porque el diablo siempre nos acecha para hacernos caer, como siempre lo hizo con Jesús, y así como Él venció, porque permaneció firme en su relación con el Padre, así también nosotros lo podemos lograr si permanecemos firmes en Él, pues como dijo Jesús: «Separados de Él, nada podemos hacer», Juan 15:5.

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Esta entrada fue publicada en enero 18, 2024 por en Dios habla hoy y etiquetada con , .
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