Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Podemos los Cristianos Llegar a Ser Perfectos

Podemos los Cristianos Llegar a Ser Perfectos

Podemos los Cristianos Llegar a Ser Perfectos (Image by Ri Butov from Pixabay)

Jesús nos manda a ser perfectos, como el Padre que está en los cielos es perfecto. ¿Podemos llegar a ser perfectos? Consultemos la Biblia.

«Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto», Mateo 5:48. ¿Pero podemos llegar a ser perfectos? Pues estas fueron palabras pronunciadas por Jesús, y si Jesús lo dijo es porque sí es posible. En este versículo Jesús no nos pregunta si queremos ser perfectos; tampoco nos propone que seamos perfectos.

En este versículo el Señor nos dice que tenemos que ser perfectos, porque aunque no use el verbo tener, de manera imperativa nos dice que seamos perfectos como el Padre es perfecto. Esa afirmación no da ningún lugar a discusión o duda. Jesús no nos ordenaría ser o hacer algo que no podamos. De tal manera que si Él dice que seamos perfectos tenemos que serlo.

Podemos los Cristianos Llegar a Ser Perfectos

Ahora bien, si tenemos que ser perfectos como Jesús lo afirma, ¿cómo podemos llegar a serlo? ¿Si la misma Biblia dice que tenemos una naturaleza pecaminosa, entonces cómo podemos los cristianos llegar a ser perfectos? Jesús conoce nuestra condición, y conoce también nuestras debilidades; las mismas debilidades que Él tuvo que sentir en su condición humana y pudo vencer también como hombre.

Es por eso que dice en Hebreos 4:15 lo siguiente: «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado». Cristo como hombre fue también vulnerable a las tentaciones, pues fue tentado muchas veces y de muchas maneras, pero pudo mantenerse sin pecado, así que Cristo como hombre fue perfecto.

Jesús venció el pecado en nuestra propia naturaleza y lo hizo para enseñarnos cómo hacerlo, porque Cristo es nuestro modelo, y a Él tenemos que imitar. El Señor no solo nos exige ser perfectos sino que también nos da las herramientas para lograrlo. Jesús es nuestra justicia, una justicia que por fe hemos aceptado para limpiarnos de nuestros pecados, y por esa misma fe es que tenemos que andar de su mano poderosa para ser perfeccionados.

Como humano nos abrió el camino y logró la perfección del carácter, para demostrarnos que un hombre simple y común, como cualquier otro puede ser perfecto también. Él lo logró dependiendo por completo del Padre, confiando en el poder de Dios y sometiéndose por completo a su Santa Voluntad.

Del mismo modo si nosotros dependemos por completo de los méritos de nuestro Salvador, permaneciendo firmes en Él, podemos también lograr esa perfección que nos demanda. Porque así como la rama que permanece unida al tallo es sostenida y alimentada para subsistir y producir mucho fruto, así también nosotros si permanecemos unidos a Él, podremos alcanzar un carácter tan perfecto como el suyo.

En Lucas 6:40 dice: «El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro». Esto ratifica que sí podemos, y según sus exigencias, tenemos que ser como Cristo, si queremos en verdad pasar la eternidad con El. Nuestro amado Salvador jamás nos pediría algo que para nosotros fuera imposible de lograr, y estará siempre dispuesto a darnos la Gracia y fortaleza para alcanzar sus requerimientos.

Pero para eso debemos ser totalmente dependientes de ese poder que ha prometido darnos, el poder del Espíritu Santo, y estar dispuestos a obedecer para poder recibirlo. Nosotros tenemos que estar dispuestos a hacer lo que nos corresponde en nuestras propias fuerzas, y Dios hará para nosotros lo que nos falte, porque la obra de perfección es una obra conjunta entre Dios y nosotros, estando dispuestos a someternos a su Santa Voluntad.

El principal y más alto objetivo del evangelio es la transformación de un hombre pecador hasta alcanzar la perfección del carácter de Cristo, porque toda imperfección es pecado y el pecado no es aceptado por Dios bajo ningún aspecto. Los cristianos que hemos aceptado a Cristo como nuestro Salvador, recibimos en ese momento el privilegio de poder alcanzar los atributos divinos del Creador.

Pero eso no sucede por arte de magia, sino que requiere de nuestra completa dependencia y entrega total a Dios. ¿Estaremos entonces dispuestos a eso? Es una decisión que debemos tomar, porque de ello dependerá nuestro destino final. No juguemos con nuestra Salvación. Entreguemos ya y por completo nuestra vida a Cristo para que Él pueda trabajar en nosotros y con su ayuda, podamos alcanzar esa perfección que nos exige Dios.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané