
A Qué Vino Jesús al Mundo
Sabemos que Cristo vino a salvarnos del pecado, y hoy lo analizaremos bajo otra perspectiva, pero siempre de acuerdo a la Biblia.
Si, es cierto que Cristo vino a salvarnos, pero tal vez no hayamos podido comprender el verdadero significado que el hombre tiene para Dios a pesar de tanta maldad, ni tampoco el verdadero significado que tiene para nosotros el sacrificio de Jesús y por eso quiero plantearlo de una manera diferente para que lo entendamos mejor.
En Malaquías 3:17 dice: «Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe; y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve». Dios como todo padre amoroso, puede ver en medio de tanta desobediencia y rebeldía, a sus hijos amados, y como todo padre lo hace, lucha también incansablemente por hacerlos volver al camino correcto.
Desde el pecado de Adán y Eva, el Señor nunca ha dejado de buscar la manera de salvarnos, y en vista de que nada funcionó, decidió mandar a su propio Hijo para lograrlo.
A Qué Vino Jesús al Mundo
Entonces veamos desde otro ángulo a qué vino Jesús al mundo y con la parábola de la moneda perdida lo veremos más claramente. Dice así: «¿Qué mujer que tiene diez dracmas, si pierde una dracma, no enciende la lámpara, y barre la casa, y busca con diligencia hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, diciendo: Gozaos conmigo, porque he encontrado la dracma que había perdido. Así os digo que hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente». Lucas 15:8-10.
Puede que la moneda hubiera estado perdida por mucho tiempo y quizás estuviera sucia, llena de polvo y tierra. Aún puede haber perdido su brillo, sin embargo, esa moneda no ha perdido su verdadero valor, y por eso su dueña desbarata y busca en cada rincón de la casa hasta encontrarla.
Esta moneda por sucia o deteriorada que haya estado, sigue teniendo el mismo valor que tuvo antes y para recuperarla es solo cuestión de limpiarla y restaurarla. Del mismo modo para Dios seguimos siendo valiosos, porque aunque satanás ha logrado distorsionar nuestra identidad, muy en el fondo de tanta suciedad, está todavía esa esencia divina con la que fuimos creados y por eso es que Dios no se rindió con nosotros, ni se ha rendido todavía con tantos perdidos que hay en el mundo, porque aunque sabe y conoce nuestra indignidad, en el fondo conservamos un gran valor para Él.
Cuán grande amor es el del Padre y el de su Hijo, nuestro Salvador. A eso fue que vino Cristo, a recuperar sus valiosos tesoros debajo de tanta perdición, de tanta maldad y rebeldía. Cristo ha venido a recuperar sus tesoros, robados y malogrados por el enemigo. «Porque el Hijo del Hombre vino a recuperar y a salvar lo que se había perdido», Lucas 19:10.
Jesús vino en calidad de hombre y en naturaleza de pecado, asumiendo cada dolor, desdicha y malestar nuestro, para poder enfrentar al diablo y vencerlo en su propio terreno; no como Dios sino como hombre para que el diablo no pudiera decir que Jesús venció solo por ser Dios, porque no es así.
Y lo hizo por toda la humanidad aunque tristemente no todos se salvarán. Esta parábola es muy diciente porque así como la moneda no tiene ningún poder para salir de su condición, del mismo modo ningún ser humano puede salir de su denigrante estado de perdición sino por el poder de Cristo, nuestro amado Salvador. Sin embargo, muchos están tan adormecidos, absortos y embrujados por satanás y por el mundo, que no entienden ni reconocen su estado y por lo tanto no podrán salir de ahí.
Porque si bien es cierto que Cristo tiene todo el poder para salvarnos, necesita de nuestra voluntad y disposición para poder hacerlo. Es por eso que aunque satanás no puede quitarnos esa esencia divina, sí puede hacernos creer todo lo contrario, pero sobre todo, entorpecer nuestro entendimiento para que no nos demos cuenta cuan perdidos estamos, quizás hasta que ya sea demasiado tarde.
¿No te parece hermoso el significado de esta parábola, para comprender cuánto nos ama Dios? Pongámonos pues a cuentas con nuestro Creador para que Él pueda a través de su Hijo Jesucristo, limpiarnos y sacar de muy adentro de nosotros toda esa belleza y pureza que una vez nos dio cuando fuimos creados, para poder estar con Él en el cielo por toda la eternidad.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes