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Cuál Es la Transformación Que Nos Exige Dios

Cuál Es la Transformación Que Nos Exige Dios

Cuál Es la Transformación Que Nos Exige Dios (Image by Tep Ro from Pixabay)

Dios nos exige una transformación radical de nuestra naturaleza para entrar al cielo. Veremos cuál es y cómo lograrla a continuación.

Dios nos exige una transformación radical; un cambio de ciento ochenta grados, para poder dejar atrás todo aquello que nos impide pertenecer a la sagrada familia de Dios. Es la transformación que nos permitirá ser «linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable”, 1 Pedro 2:9.

Porque ser hijos de Dios no es cualquier cosa. Ser hijos de Dios, significa ser parte de la realeza divina, un privilegio que no todos pueden tener. Y no todos lo pueden tener, no porque Dios se los impida, pues la Biblia dice que Dios no hace acepción de personas (Hechos 10:34; Romanos 2:11), sino porque la mayoría no están dispuestos a dejar el amor al mundo para pertenecer a Dios.

Dice en Romanos 8:14 lo siguiente:: «Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios». Está claro entonces que para poder ser hijos de Dios, debemos ser guiados por su santo Espíritu, de tal manera que si nuestras obras no vienen de esa dirección, no somos hijos de Dios y entonces a quien obedecemos es al diablo.

Eso fue lo que le pasó a los fariseos y doctores de la Ley de los tiempos de Jesús. Ellos conocían la Palabra de Dios al derecho y al revés, pero no tenían al Espíritu Santo en sus vidas. Y recordemos que es el Espíritu Santo el que nos transforma, porque es el que nos da la convicción de pecado, de justicia y de juicio (Juan 16:8).

Pero los fariseos al no tener al Espíritu Santo, no pudieron reconocer a Jesús como el Mesías y por eso lo mataron. Es por todo lo que hicieron en contra de Jesús, que el Señor los acusó de ser hijos del diablo (Juan 8:44).

Somos deudores de una Gracia que no merecemos y por tanto nuestro más grande deber ha de ser el de buscar con vehemencia esa santidad tan necesaria para poder servirle a Dios.

Cuál Es la Transformación Que Nos Exige Dios

La vida del cristiano no es una modificación ni tampoco una mejora de la vida antigua sino una transformación de su naturaleza. No es un embellecimiento externo o un maquillaje superfluo para esconder defectos a la vista de otros. No es tampoco una apariencia ni una máscara sino que es la presencia real de Cristo en su interior proyectando una nueva naturaleza santa que actúa siempre en concordancia a la Voluntad de Dios.

La transformación del cristiano verdadero se da en los mismos términos de una metamorfosis, porque así como la desagradable oruga termina convirtiéndose en una hermosa mariposa, y que por más que quisiera, imposible le sería volver a ser lo que antes era, así mismo deberá ser la transformación de un hombre común, a un hijo de Dios.

Es dejar atrás ese viejo hombre cargado de malas costumbres y de malos hábitos que ofenden y desagradan a Dios para convertirse en uno completamente nuevo en Cristo, cuya esencia divina domine su ser. «Porque si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas», 2 Corintios 5:17.

Y esa transformación solo puede depender de su relación íntima y su devoción con Dios. Ese es el poder del evangelio, que es capaz de transformar cualquier corazón que esté dispuesto a ser transformado. «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí», dice en el Salmo 51:10. Pero aunque esa transformación no viene de nosotros sino de Dios, debemos estar dispuestos a someternos a Él, para que el Espíritu Santo pueda trabajar en nosotros porque Dios no va a cambiar a quien no quiere ser transformado.

Es cierto que es el Espíritu el que transforma, pero somos nosotros quienes decidimos dejarlo que obre. El hombre que no está logrando aborrecer aquello que no le agrada a Dios, significa que no ha querido someterse a Su Voluntad, que es totalmente contrario al Señor y a su naturaleza espiritual y se encuentra en un terreno bastante peligroso porque no tendrá las bases necesarias para enfrentar los juicios de Dios que muy pronto vendrán.

Porque si bien es cierto que es Dios quien nos transforma nuestro papel definitivo es alejarnos de las cosas mundanas que nada tienen que ver con Dios, y que nos alejan de Él. Recordemos las palabras del apóstol cuando dice:

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”, 1 Juan 2:15-17.

No desperdiciemos el tiempo en cosas vanas, aprovechemos el poco que nos queda para prepararnos y permitir a Dios que seamos transformados para ser aceptaos en el cielo. Recordemos que la Salvación es un proceso de «Santificación sin la cual nadie verá a Dios» (Hebreos 12:14).

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Esta entrada fue publicada en enero 27, 2023 por en Dios habla hoy, Vida Eterna y etiquetada con , .
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