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Por Qué Jesús Fue Tentado

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Jesús tenía que ser igual en todo a nosotros para poder salvarnos. Es por eso que Jesús tuvo que ser tentado y lo veremos a continuación.

Jesús vino al mundo para pagar nuestra deuda con Dios y para salvarnos del pecado. Por esa misma razón tenía que pasar por las mismas pruebas que los seres humanos pasamos. «Jesús fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado», Hebreos 4:15.

Jesús tenía que ser tentado y por eso satanás aprovechó el momento más difícil por el cual estaba pasando Cristo para hacerlo caer; para poder vencerlo, del mismo modo que lo hace con nosotros. Aunque satanás ataca siempre, él aprovecha muy bien aquellos momentos en los que más débiles y vulnerables estamos para hacernos caer.

Tentaciones de Jesús

Jesús venía de un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, después de los cuales tuvo hambre, y por eso satanás lo tentó diciendo:: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan», Mateo 4:2-3.

Aquí en realidad más que una tentación fueron dos. La una era la de demostrarle que Él sí era el Hijo de Dios, y la otra era la de ceder a la necesidad de comer. Pero Jesús no cayó ante ninguna de las dos. «Él respondió y dijo: Escrito está: No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios», Mateo 4:4.

Jesús no solo no necesitaba demostrarle al diablo quien era Él, sino que aunque tenía hambre, venía fortalecido en el Espíritu por su larga estadía en oración, ayuno y estudio de la Palabra con el Padre Celestial, porque para eso es que sirven la oración, el estudio de la Palabra y los ayunos.

«Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás», Mateo 4:8-10.

Satanás le ofrecía a Jesús los reinos de la tierra porque a él le pertenecían desde el pecado en el Edén. Adán y Eva le cedieron el señorío sobre la tierra a satanás al desobedecer a Dios, y por eso se los ofreció entonces a Jesús como hombre.

Pero Jesús tampoco cedió, porque Él tenía muy claras sus prioridades y con la misma Palabra le respondió. Esta otra tentación tenía que ver con el poder, el dominio sobre las cosas materiales y la fama, cosas bastante atrayentes para el ser humano siempre desde la caída.

El apetito desmedido y el querer ser siempre más y mejores que los demás son dos de las más grandes debilidades del ser humano. Dentro del apetito desmedido, están todas aquellas cosas que nos producen placer y gozo, y se convierten en malas, cuando las llevamos al extremo solo por satisfacer nuestros deseos egoístas sin importar a quien dañemos a nuestro alrededor, o que ofendamos a Dios.

Y en el de ser siempre más y mejores que el resto del mundo, satanás trata de elevar nuestro ego, al punto de que hagamos lo que sea, y por encima de quien sea para obtener lo que queremos. Es ese sentimiento mezquino y egoísta de ser admirado, y de que nos rindan pleitesía. Ese es el culto al YO, muy contrario a Cristo y a los principios de Dios.

Por Qué Jesús Fue Tentado

Jesús tenía que ser en su naturaleza humana completamente igual a la nuestra (Hebreos 2:14-15), para poder vencer en esa misma naturaleza caída, el pecado que nos ha esclavizado. Y al ser igual a nosotros, tenía también que ser tentado como nosotros, y por supuesto que tenía que vencer la tentación en esa misma naturaleza. Y Cristo lo hizo.

«Por lo cual (Jesus) debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados», Hebreos 2:17-18.

Al Jesús ser tentado y vencer, nos demuestra que nosotros a través de Él podemos también vencer. Pero para lograrlo tenemos que estar muy firmes en nuestra relación con Dios y permanecer en Cristo, porque sin Él, si es verdad que jamás lo lograremos. Por eso Él dijo en Juan 15:4-5 lo siguiente

«Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer».

Y parte de ese fruto mencionado allí, es poder vencer el pecado como El lo hizo. Como vemos, para poder salvarnos Jesús tenía que tener una naturaleza semejante a la nuestra en todo, incluyendo por supuesto el ser tentado como nosotros.

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Esta entrada fue publicada en enero 26, 2023 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
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