
La Sabiduría Divina
La Sabiduría Divina es tan elevada que es imposible comprenderla por el intelecto humano. Veremos acerca de ella a continuación.
La sabiduría divina es tan elevada para nuestra mente finita que solo puede ser comprendida a través del Espíritu Santo de Dios y solamente revelada a quienes claman al Señor por recibirla (Santiago 1:5).
Es por eso que la gente del mundo no puede creer en el poder de Dios y denigran de todo lo referente a Él. No aceptan que existan los milagros ni tampoco creen en el poder de la oración y la fe.
Esas mismas personas son incapaces de entender la Palabra de Dios, porque las cosas de Dios, solo pueden discernirse mediante el Espíritu de Dios que ellos desconocen.
Dice en 1 Corintios 2:14: «El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente».
Pero es que es así como tiene que ser, porque si los misterios de Dios fueran comprendidos aun por los malos y perversos, es obvio que no habría maldad, ni Dios fuera Dios.
No habría maldad porque el hombre no se dejaría influenciar por el diablo. Y Dios no sería Dios, porque precisamente el hecho de ser Dios significa que no todo acerca de Él se nos es revelado, sino solamente lo que en su gran misericordia y bondad nos quiere dar a conocer.
Dios destruyó la sabiduría de los sabios, y desechó el entendimiento de los entendidos, (1 Corintios 1:19). Por tal motivo es imposible conocerlo a través del intelecto humano, y en eso radica el misterio; radica en que Dios se da a conocer a quien quiere y a todo aquel que de corazón sincero lo busca. Y a ese mismo da la sabiduría divina.
La Sabiduría Divina
El pilar fundamental de la Sabiduría Divina tiene que ver con el reconocimiento de la autoridad absoluta de Dios sobre la tierra y su Soberanía sobre todo lo creado.
Dice en Proverbios 1:7: «El temor de Dios es el principio de la Sabiduría«. Esto quiere decir que quien cree en su soberanía recibirá el don de su sabiduría. Una sabiduría que puede trascender cualquier tipo de sabiduría del mundo.
Porque el Señor da la sabiduría a todo aquel que de corazón la pide y sus bendiciones y ventajas son innumerables, pues además, obtenemos su protección y cobertura. Veamos lo que dice Proverbios 2:6-11 NVI:
«El Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Entonces la sabiduría vendrá a tu corazón, y el conocimiento te endulzará la vida. La discreción te cuidará y la inteligencia te protegerá«.
En otras palabras, el da esa sabiduría divina solo a aquellos que le obedecen y se someten a su autoridad.
Beneficios de la Sabiduría Divina
«La sabiduría te librará del camino de los malvados, de los que profieren palabras perversas, de los que se apartan del camino recto para andar por sendas tenebrosas; de los que se complacen en hacer lo malo y festejan la perversidad; de los que andan por caminos torcidos y por sendas extraviadas; te librará aun de la mujer ajena, de la extraña de palabras seductoras.
Así andarás por el camino de los buenos y seguirás la senda de los justos. Pues los íntegros, los perfectos, habitarán la tierra y permanecerán en ella. Pero los malvados, los impíos, serán desarraigados y expulsados de la tierra», Proverbios 2:12-16 y 20-22 NVI.
De tal manera que «el que obedezca a la sabiduría (divina), vivirá tranquilo, sosegado y sin temor del mal», Proverbios 1:33.
La ciencia divina es la demostración del Espíritu de Dios, y es la única capaz de alimentar y fortalecer nuestra fe. Una fe negada y poco comprendida también por la ciencia humana.
Es por eso que a los que creemos en ella se nos tilda de locos. «Porque el mensaje de la cruz es locura para los que se pierden (es decir, para los incrédulos). Pero para nosotros los que creemos, es poder de Dios.
Ya que Dios dispuso en su sabio designio, que el mundo no lo conociera en su sabiduría humana, tuvo a bien salvar mediante la locura de la predicación a los que creen«, 1 Corintios 1:18, 21 NVI.
Es un enorme privilegio que Dios nos haya escogido de entre el mundo para manifestarse a nosotros y darnos a conocer sus maravillosos misterios.
Mantengámonos pues firmes en nuestra salvación y cuidémosla con temor y temblor como nos amonesta el apóstol (Filipenses 2:12), porque el tiempo está ya muy cerca, y no sea que por descuido, seamos descalificados y dejados fuera de las puertas del cielo.
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