
Hacia Dónde Vamos (Foto Pixabay)
No es novedad lo que pasa en el mundo. El planeta perece y con él la humanidad, pero, hacia dónde vamos? Veremos lo que dice la Biblia al respecto.
Creo que nadie puede ser indiferente ante el inminente caos en el que se encuentra el mundo, y aunque muchas de las cosas que estamos viendo hoy, ya pasaron muchas veces con anterioridad en la historia por la maldad del hombre, hoy son mas intensas y acentuadas porque estamos en el tiempo del fin.
¿Por qué lo sabemos? Porque ya fue profetizado por Jesús y algunos de sus profetas. Veamos lo que dijo el Señor en Mateo 24:6-8:
«Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores«.
Esto fue lo que respondió el Señor a sus discípulos cuando le preguntaron acerca del fin de los tiempos y de las señales que anunciarían su regreso.
Aquí podemos ver cómo Jesús anuncia muchas de las cosas que vienen pasando desde hace mucho tiempo, pero aclara al final que eso es solo principio de dolores.
La analogía que el Señor hace aquí, hace referencia a los dolores de parto de una mujer que está ya próxima a dar a luz, cuyos dolores comienzan leves y de poca frecuencia, pero que a medida que se acerca el alumbramiento, se hacen no solamente mas intensos e insoportables sino también mas cercanos entre uno y otro.
Si los dolores comenzaron cada diez minutos entre uno y otro, a medida que el niño esta a punto de nacer, se van haciendo mas frecuentes, como por ejemplo cada 8 minutos, cada seis, cada cinco y así sucesivamente hasta que por fin nace. Los dolores vienen y se van, pero mientras mas frecuentes y con menor tiempo entre cada dolor la intensidad es tan horrible que en la actualidad es bastante usual poner calmantes para que la mujer sufra menos.
Lo mismo está pasando hoy en el mundo. Guerras, terremotos, fenómenos naturales, pestes y hambrunas han sucedido desde que Jesús pronunció esas palabras, pero jamás se dieron todas las cosas al mismo tiempo como hoy, ni tampoco con tanta intensidad y frecuencia como en la actualidad.
El número de noticias desalentadoras que ratifican el caos que estamos viviendo es realmente incalculable acerca de la violencia e inseguridad, los países al borde de la quiebra, la lucha por la hegemonía mundial, las desgracias por el descontrol de los fenómenos naturales, las enfermedades incurables y la gente muriendo de hambre llenan los titulares de cada día en los noticieros.
Hacia Dónde Vamos
¿Pero entonces, hacia dónde vamos? La respuesta es bien simple y precisa: estamos a las mismas puertas del fin de este mundo y de la Segunda Venida del Señor para poner orden y llevarse a su Santa Iglesia.
Pero si las palabras de Jesús te parecen poco convincentes al respecto, veamos otra señal inminente que lo demuestran a través de las palabras del apóstol Pablo que dice así:
«En los postreros días vendrán tiempos peligrosos. Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados y amadores de los deleites más que de Dios. Hombres corruptos de entendimiento y réprobos en la fe«, 2 Timoteo 3:1-4.
Aquí el apóstol dice que así serían los hombres en los postreros días, (es decir, en el tiempo del fin) y analizando las características de ellos, podemos darnos cuenta que está hablando literalmente de la gente de hoy.
Todos los acontecimientos que están sucediendo nos muestran hacia donde vamos, mostrándonos de manera muy clara que el fin está cerca. Hoy por ejemplo estamos a las puertas de una guerra nuclear por los deseos de poder de un hombre que tiene en jaque al mundo. ¿Necesitamos mas señales para poder creerlo?
Jesús también dijo: «De la higuera aprended la parábola: Cuando ya su rama está tierna, y brotan las hojas, sabéis que el verano está cerca. Así también vosotros, cuando veáis todas estas cosas, conoced que el Hijo del Hombre está cerca, a las mismas puertas. De cierto os digo, que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán», Mateo 24:32-34.
Nosotros somos la generación que el Señor menciona en el versículo; somos la generación del fin, porque somos los testigos vivientes de todas esas señales y es por eso que tenemos que ponernos a cuentas con Dios sin demora.
Recordemos que Cristo viene por una iglesia pura y sin mancha, y si hoy estamos en el tiempo de la gracia y Cristo aun intercede por nosotros ante el trono de Dios, ese tiempo muy pronto acabará y cuando el Señor regrese ya no vendrá como Salvador sino como juez, y no habrá misericordia en el juicio de Dios.
No juguemos con nuestra eternidad, mas bien cuidémosla con temor y temblor (Filipenses 2:12), y llevemos a otros el mensaje de Salvación como dijo el Señor que teníamos que hacerlo (Marcos 16:15).
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