Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Testimonios de la Grandeza de Dios

Testimonios de la Grandeza de Dios

Testimonios de la Grandeza de Dios (Foto Pixabay)

Todas las maravillas de la naturaleza dan testimonio de la grandeza de Dios. Hablaremos de ello a continuación.

La grandeza, perfección y majestuosidad de la naturaleza que nos rodea, apunta a una Inteligencia Superior perfecta y única cuya imponente creatividad se sale de todos los parámetros humanos.

Al contemplar la belleza de las verdes montañas, las coloridas y surtidas flores, el brillo resplandeciente de las cristalinas aguas que nutren los ríos, la abundancia y diversidad de frutos que saturan los árboles, o la luminosidad de la luna y las estrellas que surcan el cielo en la oscuridad de la noche, orientan nuestra mente hacia el único Dios grande y poderoso, Creador del cielo y de la Tierra y de todos los maravillosos regalos que por amor a sus criaturas ha puesto en esta tierra para deleitarnos.

Todas estas maravillas que podemos contemplar a diario, no son más que el testimonio vivo de la grandeza de nuestro Padre Celestial; del único Dios vivo y eterno.

Dice en Nehemías 9:2 lo siguiente: «Tú solo eres Jehová; tú hiciste los cielos, y los cielos de los cielos, con todo su ejército, la tierra y todo lo que está en ella, los mares y todo lo que hay en ellos; y tú vivificas todas estas cosas, y los ejércitos de los cielos te adoran».

El libro abierto de la naturaleza puede enseñarnos las más maravillosas lecciones acerca de Dios y sus atributos, despertando en cada uno de nosotros toda clase de sentimientos como reverencia, amor, gratitud, paz, gozo, seguridad y confianza hacia Aquel que es el hacedor y dador de todo lo bueno.

Porque como dice Santiago 1:17: «Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación».

Testimonios de la Grandeza de Dios

Todo el sistema perfecto del universo, en el que cada elemento creado tiene un papel importante para el buen funcionamiento del mismo, fue creado de manera sabia por Dios para mantener el equilibrio.

Nada está dispuesto al azar, sino que todo estuvo magistralmente diseñado por el Creador, bajo unas leyes perfectas que debían mantener la existencia del hombre por todas las generaciones.

Pero lamentablemente y gracias al pecado, el género humano, no solo se olvidó de Dios, sino que rompió todas las leyes físicas y naturales, trayendo como consecuencia el caos que vemos hoy.

Lo dice claramente en Isaías 24:4-6: «Se destruyó, cayó la tierra; enfermó, cayó el mundo; enfermaron los altos pueblos de la tierra. Y la tierra se contaminó bajo sus moradores; porque traspasaron las leyes, falsearon el derecho, quebrantaron el pacto sempiterno. Por esta causa la maldición consumió la tierra».

La tierra no solo está enferma sino que agoniza por la maldad y el pecado. Nuestro hermoso planeta ha perdido su equilibrio y el ecosistema perdió ese nivel perfecto que lo mantenía en orden.

Hoy vivimos bajo la maldición del pecado que nos ha hecho groseros, irresponsables, irreverentes y descuidados con ese paraíso maravilloso que Dios nos ha dado y por haber olvidado que solo somos mayordomos de la propiedad de Dios, hemos dañado sin compasión lo que no es nuestro.

Y debido a eso, ese sistema sabio y perfecto creado por el Señor se ha desequilibrado al punto de que muy pronto desaparecerá arrastrando consigo y sin compasión a todos nosotros.

No somos los dueños de nada en esta tierra, pues solo estamos de paso. Sin embargo el amor de Dios ha sido tan grande, que desde el principio Él nos dio la autoridad sobre ella no solo para disfrutarla sino también para cuidarla, para mantenerla y preservarla, como si en verdad nos perteneciera.

Dios nunca quiso ostentar su dominio sobre nosotros acerca de la tierra. El, una vez creó al hombre y la mujer, los bendijo y dijo: «Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra».

En otras palabras les dio autoridad y dominio sobre todo lo creado, pero ello no significa que Dios haya dejado de ser el dueño, o que haya cedido su soberanía, y un día no muy lejano tendremos que rendirle cuentas.

La Naturaleza da Testimonio de la Grandeza de Dios

Nuestro Padre Celestial creó la naturaleza no solo para mantenernos y deleitarnos, sino para que al contemplarla reconociéramos la grandeza de Dios, su majestuosidad y soberanía sobre todo lo creado, incluyéndonos por supuesto a nosotros.

«Tuya es, oh Señor, la grandeza y el poder y la gloria y la victoria y la majestad, en verdad, de todo lo que hay en los cielos y en la tierra; tuyo es el dominio, oh Señor, y tú te exaltas como soberano sobre todo. Las riquezas y la gloria proceden de ti, y tú dominas sobre todo», 1 Crónicas 29:11-12.

Dios habla a nuestros sentidos, impresionando nuestra mente y nuestro corazón mediante la hermosa creación de sus obras. No desoigamos sus palabras de amor ni desechemos aquellas que nos advierten acerca de lo por venir.

Tampoco sigamos destruyendo lo que nos queda de este maravilloso planeta que nos ha dejado. Por el contrario, honremos a Dios cuidando de él, y agradezcamos diariamente cada uno de sus beneficios.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en septiembre 10, 2022 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané