
Cuál es el Significado de Santidad
Santidad es obediencia perfecta, y perfecto sometimiento de nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Veremos todo al respecto según dice la Biblia.
En 1 Tesalonicenses 4:3 dice el apóstol que la Voluntad de Dios es nuestra Santificación, porque sin santidad nadie le verá (Hebreos 12:14).
La Santificación no es una opción sino una exigencia de Dios para todo aquel que cree. Significa que Dios no va transigir en cuanto a esto, porque de ninguna manera se permitirán pecadores en el cielo.
Cuál Es el Significado de Santidad
¿Pero en qué consiste la santidad que nos exige Dios para entrar al cielo? Santidad significa según la Biblia, separarnos para Dios, sin dejarnos contaminar por el mundo porque como creyentes, aunque estamos en el mundo, no somos del mundo (Juan 17:15-16).
Significa también dejar de pecar, y desarrollar el carácter de Cristo a su paso por la tierra. Pero la santificación que ha de comenzar con el arrepentimiento y confesión de pecados, no puede desarrollarse sin el sometimiento a Dios.
Nadie alcanzará santificación sin sumisión, y la sumisión tiene que ver con doblegar, nuestros pensamientos, gustos y deseos a la Voluntad de Dios.
Porque la santidad es la perfecta obediencia y el perfecto sometimiento de nuestra propia voluntad, a la voluntad de Dios.
La santificación comienza cuando decidimos dejar de hacer lo que queremos para hacer lo que agrada a Dios. ¿Pero qué es lo que agrada a Dios?
Para agradar a Dios tenemos definitivamente que dejar el mundo, porque «el que es amigo del mundo, es enemigo de Dios» Santiago 4:4. Y el apóstol Juan lo expresa así: «No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no provienen del Padre, sino del mundo«, 1 Juan 2:15-16.
El diablo es muy sagaz, y ha logrado envolver nuestras vidas en demasiadas actividades y entretenimientos para mantenernos ocupados, y olvidarnos de Dios.
La televisión, el cine, youtube, las redes sociales y demás, nos tienen literalmente sometidos, y con eso también perdidos. Recordemos que nos convertimos en lo que a diario contemplamos, y así jamás seremos aceptados en el cielo.
Si decimos que Cristo es Nuestro Señor, tenemos que hacer su Voluntad, porque la palabra Señor, significa dueño o amo, y si Él es nuestro amo, nosotros estamos para obedecer sus órdenes y servirle.
Cristo dijo en Lucas 6:46: «Por qué me llamáis Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?». Y también dijo en Mateo 7:21: «No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la Voluntad de mi Padre que está en los cielos».
Santidad es Dejar de Pecar
Decíamos también que santidad es dejar de pecar. ¿Pero, qué es el pecado? Es transgresión de la ley, (1 Juan 3:4).
¿Cuál Ley? Los 10 mandamientos que están en Éxodo 20 y Deuteronomio 5:6-21. ¿Podemos dejar de pecar? Sí, cuando nacemos de nuevo.
Cristo dijo que si queremos ir al cielo debemos nacer del agua (bautismo), y del Espíritu (de Dios) Juan 3:5-6. Es el Espíritu de Dios en nosotros el que nos convence de pecado, cuando estamos frente a él (Juan 16:8), y nos capacita para vencerlo.
Dice el apóstol en 1 Juan 3:9 lo siguiente: «Todo el que es nacido de Dios no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en Él, y no peca porque es nacido de Dios».
¿Significa entonces que ya no volvemos a pecar? No exactamente porque la santificación es un proceso. Así como en la escuela o la universidad, hay materias sencillas que aprobamos fácilmente; otras sin embargo, nos exigen mas estudio, dedicación y esfuerzo, requiriendo muchas veces la ayuda del maestro; aquí pasa lo mismo. Cuando nacemos de nuevo vamos a dejar muchos pecados fácilmente (materias fáciles).
Pero las materias más difíciles siempre suelen ser: la arrogancia, la falta de perdón, la intolerancia, entre otras; y tienen que ver con el culto al yo.
Esto es lo que todos reprobamos, y como en la escuela, hasta que no lo aprobemos con honores, estamos perdidos. Recordemos que aquí nos estamos jugando nuestra eternidad, y el tiempo se agota.
Cristo también dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a si mismo, tome su cruz, y sígame«, Mateo 16:24.
El orgullo, la arrogancia y el desmedido amor propio, son los pecados mas difíciles de detectar y también los mas difíciles de reconocer, y por ende los que nos impedirán someternos a Dios.
Dice el salmista clamando a Dios: «¿Quién puede discernir sus propios errores? Líbrame Señor de los que me son ocultos. Presérvame también de las soberbias para que no me dominen, y así seré íntegro, y estaré libre de rebelión contra ti», Salmo 19:12-13. Que esta sea también nuestra súplica diaria a Dios.
El tercer aspecto de la Santificación es alcanzar el carácter de Cristo a su paso por la tierra; porque Él no vino solamente a morir y pagar por nuestros pecados, sino a darnos ejemplo de perfección y obediencia a Dios.
¿Y cómo era su carácter? Santo y perfecto, porque Él nunca pecó, aunque fue tentado muchas y de todas las maneras posibles.
Dice lo siguiente en 2 Corintios 5:21: «Al que no conoció pecado, Dios lo hizo pecado por nosotros, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en Él». Cristo tenía nuestra naturaleza carnal, y sin embargo nunca pecó, y si El pudo vencer el pecado, nosotros tenemos que vencerlo también.
La Santificación es un proceso necesario para la Salvación porque sin Santificación no hay Salvación y todos tenemos que estar dispuestos a alcanzarla si es que queremos pasar la eternidad con Cristo.
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