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La Promesa de un Nuevo Corazón

La Promesa de un Corazón Nuevo

La Promesa de un Corazón Nuevo

La promesa de Dios es darnos un nuevo corazón, pero ese nuevo corazón solo Cristo lo puede dar. Sabremos cuál es la señal de un nuevo corazon según la Biblia

La promesa de un nuevo corazón es una de las más maravillosas promesas de Dios. Lo prometió en Ezequiel 36:26 cuando dijo: «Les daré un corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de ustedes; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y les daré un corazón de carne».

Corazón de Piedra Versus Un Nuevo Corazón

El corazón de piedra al que hace mención el Señor aquí, es un corazón inconmovible, un corazón egoísta, arrogante, obstinado, rebelde y sin afecto por los demás.

El corazón de piedra es un corazón que solo busca su propio beneficio, cuyos afectos están ligados a las frivolidades mundanas, y completamente alejado de Dios.

El corazón de piedra es el resultado de haberse multiplicado la maldad, y es la razón por la que el amor de muchos se ha enfriado, como lo profetizó en su tiempo Jesús (Mateo 24:12).

Todos tenemos un corazón de piedra gracias al pecado y la maldad, pero Dios a pesar de tanta perversión que hay en nuestro interior, nos promete que si le buscamos fervientemente, nos dará un nuevo corazón, tierno y sensible a su voz; obediente y fiel a sus principios.

La Promesa de un Nuevo Corazón

Pero la promesa de Dios es darnos un nuevo corazón, un corazón de carne que es todo lo opuesto al corazón de piedra que labramos y cultivamos en el mundo.

Porque el corazón de carne, es un corazón amoroso, sensible y altruista que está siempre en función de ayudar y servir a los demás.

Es el nuevo corazón que solo Cristo nos puede dar. Pero ese nuevo corazón necesita de nuestra disposición para que pueda ser dado por Dios.

Dios no dará un nuevo corazón a quien no quiera recibirlo, porque el nuevo corazón es el resultado de una entrega completa a Dios, acompañado de una renuncia total al mundo.

No podemos estar con Dios y con el mundo a la vez, porque no funciona así con Él. Dios es celoso y no está dispuesto a compartirnos con nadie. Cristo lo dijo: «O estáis conmigo o estáis contra mí» (Mateo 12:30).

La Señal de Un Nuevo Corazón

¿Pero entonces cómo reconocer si yo tengo un nuevo corazón? ¿O también determinar si alguien lo tiene?

La señal de ese nuevo corazón en el cristiano, está determinada por el amor de Dios brillando en su interior, para hacerla brillar también a otros.

El nuevo corazón es el que puede revelar el amor de Dios en la cotidianidad. En cada acto y en cada experiencia de su vida, con respecto al respeto y la obediencia a Dios, y a la solidaridad, humildad y servicio al prójimo

El nuevo corazón se preocupa por la salvación de las almas y no puede ser indiferente ante la miseria humana.

En la medida en que una persona comienza a darse a si misma hacia los demás, es cuando sabemos que ha sido transformada por el amor de Cristo y que ha recibido un nuevo corazón.

Es esa persona que quiere llevar el Evangelio a otros. Es la persona que cada día piensa en servir y ayudar. Es la que aunque no tenga mucho, comparte lo que tiene con el necesitado.

Es el que gasta parte de su tiempo libre para llevar alivio, alegría, y consuelo a otros. Es el que acompaña, el que escucha, el que aconseja, y el que está dispuesto muchas veces a sacrificarse por los demás, como Cristo lo hizo.

Él dijo: «El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos», Mateo 20:26-28.

Cristo fue un modelo de abnegación durante su peregrinaje en esta tierra, pues siendo Dios y Rey, se hizo siervo entre los hombres, para darnos ejemplo de cómo deberíamos también comportarnos nosotros, sus escogidos ante el mundo.

La señal del nuevo corazón es también la bondad y pureza que alguien puede proyectar a través de cada palabra y de cada experiencia.

«Porque de la abundancia del corazón habla la boca y el hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas», dice en Mateo 12:34-35.

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Esta entrada fue publicada en junio 23, 2022 por en Dios habla hoy y etiquetada con , .
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