Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Por qué Cristo Necesitaba Orar

Por qué Cristo Necesitaba Orar

Por qué Cristo Necesitaba Orar

Cristo necesitaba orar porque Cristo tomó el riesgo de ser como uno de nosotros y podría haber pecado. Lo veremos de acuerdo a la Biblia.

Cristo necesitaba orar porque Cristo tomó el riesgo de ser como uno de nosotros y tomó el riesgo de ser tentado tal como nosotros lo somos cada día, al tomar nuestra misma naturaleza caída, y en esa condición, El hubiera podido pecar como cualquier otro mortal.

Él, dentro del plan de Salvación, tenía que asumir todas las debilidades de la carne humana, aún la debilidad de poder pecar, porque Él tomó nuestro lugar de manera completa y hubiera podido ser vencido como cualquier ser humano.

Dice en Hebreos 2:17-18 lo siguiente: «Cristo debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo. Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados», es decir, a nosotros.

Por qué Cristo Necesitaba Orar

Ya que Cristo era humano y tan débil como nosotros, Él tenía que orar para que Dios, su Padre, le diera la fuerza de permanecer sin pecado.

Por eso El tenía que pasar noches enteras suplicando a Dios para mantenerse firme y no caer, porque si Cristo hubiera pecado no hubiera podido ser nuestro ejemplo, ni tampoco hubiera podido salvarnos, pues Él tenía que vencer como hombre para ser nuestro modelo y Salvador. Y en Hebreos 5:7-9 habla de las luchas que El tenía que enfrentar:

«Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen».

Esto es algo demasiado profundo y misterioso para que podamos entenderlo, pero según los versículos vemos que mediante su propia aflicción aprendió la obediencia. Sin embargo, también aprendió la resistencia contra las asechanzas del diablo.

Nosotros vemos en los evangelios acerca de sus milagros pero estos no narran las luchas que el Señor tuvo que enfrentar. Cristo tenía que pasar largas horas de oración y súplica a su Padre para que lo mantuviera en el camino que le había encomendado y no sucumbir ante las terribles debilidades del mundo, las mismas que nosotros conocemos y tenemos también que enfrentar.

Para Cristo no fue nada fácil, pero Cristo cada mañana ponía todo en manos del Padre y se sometía a las directrices que Él le daba cada amanecer. Es por eso que antes de comenzar su ministerio tuvo que pasar cuarenta días y cuarenta noches en ayuno, oración y súplica ante Dios para poder enfrentar las tentaciones de satanás.

¿Y por qué la oración? Porque a través de ella es que el hombre recibe ese poder de Dios para vencer. La oración tiene un poder tan enorme que es realmente sorprendente que los cristianos no hagamos mas uso de ella.

En Santiago 4:7-8,10 dice el apóstol: «Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros. Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Humillaos delante del Señor, y él os exaltará». Cuando oramos, nos estamos sometiendo a la Voluntad de Dios, y el diablo sabe que pierde su poder sobre nosotros.

Porque la sincera oración es la clave del éxito para vencer todas las debilidades, tentaciones y pecados, como Cristo lo logró. Si oráramos como Cristo oraba, tendríamos suficiente respuesta de lo alto, y la ayuda y capacitación necesaria para vencer el pecado y alcanzar la santidad.

Tenemos que clamar hoy a Cristo para que nos enseñe a orar como Él mismo aprendió como hombre a su paso por la tierra. Porque el secreto de la victoria sobre el pecado en este mundo, tiene que ver con la vida de oración y de entrega a Dios.

La vida de oración no se aprende viendo, no se aprende escuchando, sino que se aprende orando. Y por eso Cristo oraba varias veces al día, para fortalecer su espíritu, y no dejarse llevar por las debilidades de su propia carne. La oración no depende ni de las palabras ni de la elocuencia de ellas, sino de la entrega sincera, la humildad de corazón, y de la constancia y perseverancia de quien la efectúa.

Si pudiéramos entender los incalculables beneficios que tenemos los hijos de Dios en la oración, y el poder sobre satanás y sobre el pecado, oraríamos muchísimo más. Recordemos que si Cristo necesitaba orar y someterse al Padre para enfrentar a este mundo y a satanás quien lo gobierna, cuánto mas nosotros imperfectos y débiles, que somos tan inconstantes ante las cosas eternas.

Aprendamos pues de Cristo y oremos incansablemente para poder vencer al enemigo y obtener del cielo las grandes bendiciones que ofrece para nosotros. Oremos sin cesar, y no desmayemos, porque tarde o temprano Dios responderá nuestras peticiones.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar el evangelio a todo rincón.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en mayo 14, 2022 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané