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Por Qué Nos Apartamos de Dios

Por Qué Nos Apartamos de Dios

Por Qué Nos Apartamos de Dios (Image by Vishnu R from Pixabay )

Como cristianos que somos, es muy fácil a veces apartarnos de Dios casi sin darnos cuenta. Veremos por qué sucede y cómo evitarlo aquí.

Como cristianos verdaderos que somos tenemos que mantener una estrecha relación con Dios, basada en la constante oración y el estudio concienzudo de su Palabra, sin dejarnos absorber por el mundo.

Porque recordemos que nuestro paso por la tierra es temporal, y una vez escogidos por Dios, aunque tengamos que estar en el mundo, ya no somos del mundo (Juan 17:16), ni podemos actuar como el mundo lo hace. Si ya hemos sido escogidos significa que ya no podemos ser como el mundo; tenemos que ser diferentes, especiales, como verdaderos hijos de Dios.

Es por eso que el apóstol Pablo nos dice en Romanos 12:2 lo siguiente: “No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la voluntad de Dios, agradable y perfecta”.

Pero no hay manera de conocer la Voluntad de Dios, sino estudiando su Santa Palabra y andando de la mano de nuestro Salvador.

Por Qué Nos Apartamos de Dios

¿Y entonces, por qué nos apartamos de Dios? Tenemos que ser muy cuidadosos en este sentido, porque es muy fácil apartarnos de Dios. A veces son más fuertes las cosas del mundo que poco a poco nos distraen de nuestro objetivo que es Cristo y nuestra preparación para la eternidad.

Ese es el propósito del diablo; el quiere llenarnos de de actividades y entretenimientos que muy sutilmente nos van alejando de Dios, casi sin darnos cuenta. Él sabe cómo apuntar a nuestros sentidos, a las cosas mundanas que tanto nos pueden atraer.

Lo que hay a nuestro alrededor es bastante atractivo y por eso debemos fortalecer nuestra vida espiritual para no dejarnos absorber por el mundo y sus deleites, que por cierto son muchos.

Sabiendo esto el apóstol nos advierte en 1 Juan 2:15-16 lo siguiente: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama el mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre sino del mundo”.

No podemos ser cristianos y decir que amamos a Dios, si estamos en el mundo. Dios nos demanda santidad, y santidad significa apartarnos para Dios, porque Dios quiere exclusividad, ya que seguir a Cristo es renunciar al mundo.

Cristo lo dijo: “No podemos servir a dos señores”, en este caso a Dios y al diablo, porque cuando estamos en el mundo servimos a Satanás, pero cuando dejamos el mundo, estamos sirviendo y agradando a Dios.

Es por eso que el apóstol Pablo también afirma lo siguiente: “Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne, y estos se oponen entre si, para que no hagáis lo que quisiereis”, Gálatas 5:16-17.

Para fortalecer nuestra relación con Dios tenemos que llenar nuestra mente mas con las cosas de arriba no con las de la tierra (Colosenses3:2), es decir, ocupándonos más de la Palabra de Dios y de servir y ayudar a los necesitados, que es lo que Dios quiere de nosotros. Si nosotros hacemos esto, la tarea del diablo sería bastante infructuosa.

Pero si nosotros no estamos firmemente arraigados en Cristo y en su Palabra, vamos a ser fácilmente atraídos por las diversiones del mundo tales como el cine, la televisión, las redes sociales, youtube y demás, que ni nos edifican ni glorifican a Dios.

Y al estar tan involucrados en este mundo tan frívolo, no nos queda tiempo para Dios, ni para estudiar su Palabra, y vamos olvidando cuál es su Voluntad, sus principios y nuestro objetivo final que es la eternidad. Como consecuencia viene también el pecado y para entonces ya hemos roto nuestra relación con Dios.

Cuando Dios puso al hombre en el paraíso, le permitió hacer uso de todas las maravillas del Edén y le permitió comer de todos los árboles que allí había excepto de uno (Génesis 2:16-17).

Dios solo quería probar la obediencia de ellos y también, que reconocieran por ellos mismos la autoridad de Él como Creador y como Soberano del universo. Pero ellos también fallaron. Dios nos da todo, y nos da libertad para escoger, y por esa misma razón quiere que por decisión propia le busquemos y reconozcamos su autoridad como Padre.

Por eso Dios no nos saca del mundo, ni tampoco nos restringe nuestra libertad. Pero tenemos que aprender a usar esa libertad para su gloria y honra, porque de todas maneras al final, tendremos que rendirle cuentas a Él.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

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Esta entrada fue publicada en enero 3, 2022 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
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