Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Quiénes Son los Hijos de Dios

Hijos de Dios

¿Quiénes son los hijos de Dios? No todos lo somos porque Dios es exigente y tiene requisitos. Veremos cuáles son de acuerdo a  la Biblia.

Dios quiere que hagamos un Pacto de Salvación con Él. Él dice que si le aceptamos  como Dios, Él nos aceptará como sus hijos. En 2 Corintios 6:16-18 dice lo siguiente:

“No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.

No todos son hijos de Dios

Es por eso que no todos son hijos de Dios. No podemos decir que Dios es nuestro Padre y nuestro Señor, si tenemos un pie en el mundo, porque con Él las cosas no funcionan así. Cristo dijo, “El que no está conmigo está contra mí”, (Mateo 12:30).

Dios está siempre dispuesto a recibirnos como hijos e hijas muy amados, siempre que nosotros estemos dispuestos a consagrarnos  en cuerpo y alma a Él; porque Él nos exige exclusividad, y no acepta tenernos a medias, pues eso sería como compartirnos con otro dueño, señor o dios.

Veamos lo que dice el apóstol en 1 Juan 3:1-3: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él.  Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro”.

Quiénes Son los Hijos de Dios

Existen ciertos requisitos o condiciones para ser hijos de Dios. Entonces para ser hijos de Dios tenemos que consagrarnos a Él, poniéndonos bajo el poder del Espíritu Santo. Recibir al Señor como Salvador y como amo y dueño de nuestra vida, haciendo ese Pacto de amor con Él, reconociéndolo como Padre y Señor, para que Él nos pueda reconocer como sus hijos; para que nos guíe y nos enseñe el camino por el que debemos andar (Salmo 32:8).

Dios quiere que seamos sus hijos; Él quiere adoptarnos, porque Él verdaderamente quiere cuidar de nosotros. En Romanos: 14-15 dice: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de Dios.  Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre! “.

Dios quiere adoptarnos y si aceptamos ese espíritu de adopción que Él nos ofrece, podemos llamarlo con confianza, Amado Padre. Pero al aceptar esa adopción, estamos obligados también a acepta sus normas, reglas  y principios porque todo hijo tiene que someterse a la autoridad de su padre y tiene que obedecerlo.

No es fácil, porque en nuestra naturaleza carnal es imposible. Pero Dios no nos ha dejado solos en esto, y por eso nos ofrece la ayuda de su Santo Espíritu que s quien nos capacita para lograr esa sumisión y esa obediencia que por nuestra cuenta sería imposible de alcanzar. Pero nuestra parte para que eso suceda, es estar dispuestos a aceptarlo y a someternos a su Voluntad, solo eso.

Eso es parte de nacer de nuevo, y significa que al aceptar a Cristo como nuestro Dueño y Señor, y nos disponemos a hacer su Voluntad, entonces la simiente de Dios entra en nosotros, y el Espíritu Santo comienza a transformarnos casi sin darnos cuenta.

Así que una vez que estemos dispuestos a que el Espíritu Santo nos transforme,  lo demás fluye fácilmente. Comenzamos a amar más las cosas de Dios, a querer conocerlo más a través de su Santa Palabra, y a desechar las cosas del mundo que tanto nos agradaban antes, solo porque sabemos que no le agradan a Dios. Pero también comenzamos a odiar el pecado.

Es ahí cuando de verdad, nos convertimos en hijos de Dios, y comenzamos a pensar como Él piensa, a sentir como Él siente, y a actuar como si Cristo mismo lo hiciera. Ese es el estado al que todo cristiano debe llegar para convertirse en un verdadero hijo de Dios y alcanzar así la tan anhelada eternidad.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a toda criatura. Gracias.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en diciembre 19, 2021 por en Vida Eterna y etiquetada con , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané