Condiciones Para Ser Hijos de Dios

Condiciones para ser Hijos de Dios
Dios nos quiere adoptar como sus hijos, pero hay unas condiciones que tenemos que cumplir. Veremos cuáles son según las Sagradas Escrituras.
Existe la creencia de que todos los seres humanos somos hijos de Dios pero no es así. Todos somos criaturas de Dios sí, por creación, pero no todos somos hijos de Dios, por adopción.
Cuando Dios creó al hombre, lo creó a su propia imagen, y como tal el hombre era bueno y perfecto porque tenía la esencia divina de Dios. No que fuera como Dios, claro que no; pero los atributos semejantes a Dios que el Creador había impartido en el hombre tales como amor, justicia, bondad, solidaridad etc, hacían del hombre, la obra perfecta de Dios.
Sin embargo después del pecado, el hombre perdió la esencia divina, y los atributos de Dios en el hombre fueron distorsionados y reemplazados por el egoísmo y la codicia. La relación con Dios se deterioró lentamente hasta desaparecer por completo a través de la historia.
Después de eso, Dios siempre quiso que volviéramos a ser sus hijos para recuperar esa hermosa relación del principio, y poder tenernos a su lado por toda la eternidad, pero existen unas condiciones que tenemos a que cumplir para lograrlo, y lo veremos ahora.
Condiciones Para Ser Hijos de Dios
Recordemos que ser salvos implica también pertenecer a la familia de Dios y para ser sus hijos, Él nos exige exclusividad, entrega y santidad. Veamos lo que dice en 2 Corintios 6:16-18:
“¿Qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, y seré su Dios, y ellos serán mi pueblo. Salid de en medio de ellos (los ídolos). Aparataos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso”.
Dios está dispuesto a recibirnos como hijos muy amados, siempre y cuando nosotros entremos en el Pacto Sagrado, y nos comprometamos a consagrar nuestra vida, nuestro templo por completo a Él.
Dios nos exige consagración total porque Él no comparte nuestro corazón con nadie; Dios no comparte nuestra vida con nada ni con nadie, ni mucho menos con ídolos, los ídolos del mundo que hoy ocupan la vida de muchos. Porque no son ídolos solamente los de piedra o los de madera, sino que el mundo de hoy tiene otros muchos ídolos que nos roban el lugar de Dios.
Dios no nos quiere a medias, Dios nos quiere por completo para Él. O estamos con Él o simplemente no estamos, porque estar a medias con Él es como servir a dos señores, y eso va en contra de sus principios, y por lo tanto no es aceptado por Él.
Cristo dijo muy claramente: “El que no está conmigo, está contra mí”, Mateo 12:30. Esto significa que si no estamos con Cristo, por defecto, estamos con el diablo, porque solo hay dos poderes en este mundo: El bien y el mal; Cristo y Satanás, y al darle la espalda a Cristo, estamos abrazando a Satanás.
O servimos a Dios, o servimos al príncipe de este mundo, “el poder que ahora opera en los hijos de desobediencia” dice en Efesios 2:2. Por eso es tan importante entrar en ese Pacto con Dios por medio del cual Él nos reconoce como hijos suyos. En 1 Juan 3:1-3 dice lo siguiente:
“Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. Ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro”.
Es necesario pues purificarnos, santificarnos, consagrando nuestra vida y poniéndola al servicio de Cristo y nuestra voluntad bajo el control del Espíritu Santo. Recibir al Señor y convertirlo en el amo y dueño de nuestra existencia para que desde ese momento sea Él quien dirija nuestros pasos, guíe nuestras acciones, y nos prepare para la eternidad a su lado.
Es de esa manera que Dios nos reconoce como sus hijos, nos adopta, como lo expresa el apóstol Pablo en Romanos 8:14-15: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre!”.
Dios nos recibe como hijos suyos y nosotros lo aceptamos y reconocemos como Padre, pero desde el momento en que nosotros aceptamos ese Pacto, nos debemos por completo a Él, renunciando a los ídolos del mundo. Esa es la condición fundamental para ser aceptados por Dios, porque cuando escogemos a Cristo, tenemos que renunciar al mundo.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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