El Resultado del Arrepentimiento

El resultado del Arrepentimiento
El resultado del verdadero arrepentimiento es crucial para alcanzar la Salvación, y lo analizaremos a la luz de la Palabra de Dios.
Parece ser que la mayoría del mundo cristiano no conoce a ciencia cierta, qué significa arrepentirse, ni tampoco sabe cuál es el resultado de tal arrepentimiento, porque el número exorbitante de cristianos en el mundo, no se ve reflejado para nada en nuestra sociedad.
Si la gran mayoría de la población mundial somos cristianos, sin importar la denominación, y que al serlo tenemos que ser por defecto los representantes de Cristo, es realmente inadmisible que la sociedad actual ande como anda.
¿Por qué? Porque la gente aun no ha podido comprender en qué consiste el verdadero arrepentimiento y lo que tiene que seguir en la vida del cristiano después de esto. Para muchos el ser cristiano es como ser el miembro de un club al que entras después de repetir una oración, invitando a Cristo a entrar en el corazón y nada más.
Van a la iglesia en domingo, reciben un sermón de media o una hora que habla de todo lo que Cristo tiene para ellos, (nada basado en la Biblia, por supuesto), como si el Señor fuera un cajero automático, o su sirviente; se cuentan chistes hasta de doble sentido en algunos casos; se organizan distintos tipos de actividades, y se les garantiza de antemano que son salvos, hagan lo que hagan, porque según ellos, ya Cristo hizo todo.
En eso se ha convertido el cristianismo moderno. La mundanalidad de las iglesias de hoy y sus líderes frívolos que solo buscan lucrar con la ignorancia y la comodidad de la gente que quiere todo fácil, han logrado pervertir por completo el legado de Salvación que Cristo nos ha dejado, con las consabidas consecuencias de perdición para todos aquellos que los siguen.
El Resultado del Arrepentimiento
¿Alguna vez te has puesto a analizar en qué consiste el verdadero arrepentimiento y cuál ha de ser el resultado de este? Si no lo has hecho, es hora de que lo hagas, porque de esto depende tu Salvación.
El verdadero arrepentimiento es un dolor sincero por lo malo que hemos hecho y una firme determinación de nunca más volverlo a hacer. Cuando Juan el Bautista comenzó a predicar acerca del Reino de Dios y anunciaba la venida del Mesías, él les decía:
“Haced, pues, frutos dignos de arrepentimiento”, Mateo 3:8, y el apóstol Pablo “les anunciaba también a los gentiles, que se arrepintiesen y se convirtiesen a Dios, haciendo obras dignas de arrepentimiento”, Hechos 26:20.
Como vemos, el arrepentimiento genuino es fundamental para la Salvación, pero no solamente arrepentirnos, sino estar completamente dispuestos a dejar el pecado atrás, de tal manera que son nuestras obras, a partir de ese momento, las que demuestran si en verdad estamos arrepentidos o no, y si de verdad somos salvos o no.
Así pues, el resultado del arrepentimiento es el fruto de nuestra transformación como hijos de Dios. El resultado del arrepentimiento es reconocer nuestros pecados, es reconocer que hemos ofendido a Dios y estar dispuestos a no volver a pecar. Es cambiar de pensamientos, es cambiar de costumbres, es cambiar de vida, para agradar a Cristo, nuestro Salvador, y eso se llama conversión.
Sin embargo, hay que aclarar que no podemos lograr ningún cambio por nosotros mismos, porque tenemos una naturaleza pecaminosa, y por muchas buenas intenciones que tengamos, imposible sería alcanzar un cambio radical sin la ayuda del Espíritu Santo.
Es en Cristo Jesús que podemos cambiar esa naturaleza pecaminosa en una que verdaderamente agrade a Dios. El apóstol Pablo lo resume así:
“Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.
Los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu, y el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz.
Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios, mas nosotros no vivimos según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en nosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él, porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios.”, Romanos 8:1-14
Es muy fácil y cómodo, además de irreverente para con Cristo, quien dio su vida por nosotros, decir que no hay que hacer nada porque no somos salvos por obras, pero quienes piensan así, no conocen a Dios, y por supuesto que tampoco son salvos. Es cierto que no somos salvos por obras, pero son nuestras obras las que determinan si en verdad somos salvos.
Cristo no vino solamente para salvarnos, sino para mostrarnos como vivir de acuerdo a la Voluntad de Dios y poder perseverar hasta el fin para alcanzar la Salvación. Él dijo: “El que persevere hasta el fin será salvo”, Mateo 24:13, y para perseverar en santidad necesitamos de Él siempre.
Por eso también dijo el apóstol, algo muy interesante: “Todo aquel que permanece en él, no peca, y todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido”, 1 Juan 3:6.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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