Cuál Es la Fe Que Salva

Cuál es la fe que salva (Foto de Jills en Pixabay)
Según la Biblia somos salvos por fe y todos dicen tener fe pero no todos se salvan. ¿Cuál es pues la fe que salva? Lo veremos a continuación.
Son muchos los cristianos y aun los no cristianos que dicen tener fe en Dios y creer por fe que son salvos. Sin embargo, y aunque no lo crean, muchos de todos estos no se salvarán. La pregunta que surge es, ¿por qué no se salvarán si tienen fe? ¿Entonces cuál es la fe que salva?
Cuál Es la Fe Que Salva
La fe que salva es aquella que nos da la convicción de que Cristo puede librarnos del poder del pecado. La fe que salva es la que nos permite creer que Cristo puede cambiar nuestra naturaleza débil y pecaminosa, por una naturaleza igual a la suya, a través del nuevo nacimiento, para llevar una vida perfecta y sin pecado. La fe que salva es también aquella que produce buenos frutos.
Una gran mayoría de cristianos suelen decir que como seres humanos, somos pecadores por naturaleza y que es imposible dejar de pecar. Sin embargo, y aunque es muy cierto que como humanos tenemos una naturaleza pecaminosa, también es cierto que si nacemos de nuevo, es Cristo quien a través de su Santo Espíritu, nos capacita para llevar una vida de santidad, y dejar el pecado atrás, porque con Cristo sí es posible dejar de pecar.
Aquel que no tiene la suficiente fe en Cristo como para tener la certeza de que por su Gracia, puede guardar los mandamientos de Dios y vivir una vida de perfecta obediencia a ellos, buscando la santificación, no ha alcanzado la fe que salva, es decir, la fe en Cristo que le permitirá entrar al cielo, porque “una fe sin obras es muerta”, (Santiago 2:17).
Muchos creen que tener fe es declarar que creen en Cristo, pero si ese creer que afirman, no va acompañado de un cambio radical de vida, entonces esa no es fe, al menos no es la fe que salva, aquella fe que nos permita entrar al cielo.
El apóstol lo aclara muy bien en Santiago 2:19 cuando dice: “Si crees en Dios bien haces, pero también los demonios creen y tiemblan”. Los demonios también creen en Dios y lo reconocen como Soberano, y sin embargo, los demonios están bien perdidos.
La fe que salva es aquella que va acompañada del ferviente deseo, convicción y disposición de vivir una vida de perfecta obediencia a la Palabra de Dios y sus principios, como la que Cristo vivió a su paso por la tierra.
La fe es más que aceptar una verdad o reconocer una doctrina. La fe que salva es tener una confianza plena en Cristo, tener la entera convicción de lo que Él puede hacer en nosotros para transformarnos y para salvarnos. Es tener la certeza de que Él puede guardarnos y librarnos del poder del pecado, si nos sometemos completamente a su Voluntad.
Por su Gracia ya el pecado no puede tener dominio sobre nosotros pues Cristo nos libera de ese poder maligno y nos hace siervos suyos, teniendo como fruto nuestra santificación para vida eterna, (Romanos 6:22). Cristo nos hace libres del pecado, de su poder, de su dominio y nos hace nuevas criaturas.
Dice el apóstol: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios”, 1 Juan 3:9.
No es que podamos dejar de pecar por nosotros mismos, es que al nacer de nuevo, es decir nacer en el Espíritu, es Él quien nos capacita para dejar de pecar, porque implanta una nueva naturaleza en nosotros, la naturaleza de Cristo mismo.
Pero además, eso significa que si antes éramos esclavos del pecado, ahora por el poder de Cristo nos hacemos siervos suyos y de la justicia para nuestro bien y el de nuestro prójimo.
Porque Cristo es poderoso para guardarnos sin caída, y presentarnos delante de su gloria, irreprensibles y con gran alegría, (Judas 1:24), por lo que tenemos que estar confiados.
La fe que salva, es pues aquella, que nos lleva a entregarnos en cuerpo y alma al Señor, es la que nos permite doblegarnos ante Cristo, y morir al yo, morir al viejo hombre de pecado para nacer a uno nuevo, conforme a la naturaleza santa y perfecta de Cristo.
La fe que salva es la que nos lleva de la mano de Cristo en el largo proceso de santificación que dura toda la vida, y la que nos va a permitir alcanzar la victoria sobre el pecado. Si nosotros podemos tener esa fe, va a ser mucho más sencillo alcanzar el éxito en el proceso de santificación, que es imprescindible para la Salvación.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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