Qué Es la Santificación y Cómo Lograrla

Qué es la Santificación y cómo lograrla
Es obvio que sin santificación no hay Salvación. Pero entonces, qué es la Santificación y cómo podemos lograrla? Lo veremos a continuación.
La Biblia es muy clara cuando dice que sin santidad nadie verá a Dios (Hebreos 12:14), es decir, que sin santidad nadie será salvo, porque tanto la justificación como la santificación son necesarias para la Salvación.
La justificación nos la da Cristo al arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados pero la santificación es el producto de cambio que obtenemos también y solo a través de Cristo, a lo largo de nuestra vida cristiana.
Debemos pues, alcanzar la santificación antes de la Venida del Señor, si queremos irnos con Él, o de lo contrario estamos descalificados. Pero cómo lograrla? Lo explicaremos en breve.
Qué Es la Santificación y Cómo Lograrla
Pero antes de explicar cómo alcanzarla, tenemos que definir primero la palabra santificación. La santificación es la obra de Cristo en nosotros, es desarrollar un carácter a la imagen de Dios, esa imagen que perdimos a causa del pecado.
Es Cristo el que reivindica en nosotros la imagen perfecta de nuestro Creador, quien nos creó perfectos a su imagen y semejanza. Al ser creado a la imagen de Dios, el hombre ostentaba esa esencia divina y muchos de los atributos de Dios como el amor, la justicia, la bondad, la misericordia etc. eran también parte inherente del hombre.
Pero al hombre pecar, esa imagen perfecta se distorsionó al punto de perder la esencia divina, el perfecto carácter con el que Dios nos creó. Sin embargo, Dios en su infinito amor, no nos dejó sin esperanza, sino que por el contrario y a través de su Único Hijo, Él nos permite restaurar esa imagen perdida, para volver a ser el reflejo de la Gloria de Dios.
Ese es el propósito del plan de Salvación, restablecer en nosotros el carácter de Dios, para poder estar un día con Él y pasar juntos la eternidad. La santificación la podemos definir entonces como nuestra semejanza perfecta a Dios, alcanzando el carácter de Cristo en nosotros mismos. Esas son las buenas noticias del Evangelio.
Cómo se Logra la Santificación
Ahora bien, una vez definido lo que significa santificación, hablaremos de cómo alcanzarla. Muchos piensan que es imposible que alcancemos dicha santificación puesto que tenemos una naturaleza pecaminosa, y eso es cierto. Después del pecado de Adán y Eva, nuestra naturaleza es pecaminosa por defecto, definitivamente.
Sin embargo, para eso fue que vino Cristo, no solo para salvarnos, sino para darnos la oportunidad de cambiar nuestra naturaleza pecaminosa por una de santidad como la que Él tiene. Dice en 1 Pedro 1:15-16 lo siguiente: “como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir, porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.
Esa es la santidad que nos exige Dios, porque Él sabe que nosotros sí podemos alcanzarla, aunque no por nosotros mismos, sino por el poder transformador de Cristo, pero aunque es Cristo a través de su Santo Espíritu quien nos transforma, nosotros tenemos que estar dispuestos a someternos a su Voluntad para poder ser transformados.
Pero cómo comienza nuestra santificación? El primer paso que debemos dar después de arrepentirnos y aceptar a Cristo como nuestro Señor y Salvador, es el bautismo, porque el bautismo es el símbolo de la muerte de Cristo. Cristo se bautizó, sin tener necesidad de hacerlo, pero lo hizo para darnos el ejemplo (Efesios 5:25-27).
Al nosotros sumergirnos en el agua, estamos muriendo a la vida de pecado, y al salir del agua, estamos resucitando junto con Cristo a una nueva vida de santidad. El apóstol Pablo lo expresa muy bien en los siguientes versículos:
“Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva. Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así también lo seremos en la de su resurrección; sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”, Romanos 6:4-6.
Esto significa que al ser nosotros bautizados por inmersión en el agua, estamos siendo incluidos en la muerte de Cristo, y se cuenta su muerte, como si fuera la nuestra, porque la paga del pecado es muerte, pero como Él resucitó, nosotros también lo hacemos a una nueva vida, libre de pecado.
Pero entonces cuál es la siguiente etapa de la santificación y cómo la podemos lograr? Es solamente a través de la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:15-17) y con la ayuda del Espíritu Santo, porque es a través de las Sagradas Escrituras que podemos conocer el carácter de Dios para poder imitarlo.
La Palabra de Dios tiene un inmenso poder de transformación, si la leemos diariamente. Fue por la Palabra que fueron creados los cielos y la tierra, y ese mismo poder es el que puede actuar en nosotros para ser transformados, porque la Biblia es la misma Palabra de Dios escrita.
Dice en Hebreos 4:12 acerca de la Palabra de Dios: “Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”.
La Palabra de Dios, al leerla de manera constante, puede hacerse parte de nuestra vida misma, transformándonos al carácter de Cristo. Es ella y solo ella la que nos prepara para la Salvación que es en Cristo Jesús, porque toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, 2 Timoteo 3:16-17.
Sin estudiar la Palabra de Dios no podemos alcanzar la santificación y sin santificación no hay salvación, es así de simple. La Palabra de Dios es la que nos une y nos mantiene firmes en nuestra relación con Cristo, nuestro Salvador, porque además, Cristo mismo es la Palabra de Vida. Cristo dijo en oración al Padre: “Santifícalos en tu Verdad, tu Palabra es Verdad”, Juan 17:17.
Resumiendo podemos decir, que los seguidores de Cristo tenemos que llegar a ser como Él por la Gracia de Dios, desarrollando características que estén en armonía con la Ley de Dios.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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