En Qué Consiste el Verdadero Evangelio

En qué consiste el verdadero Evangelio (Foto Pixabay)
¿Sabes en qué consiste el verdadero Evangelio? El Verdadero Evangelio es el que transforma vidas y veremos en qué consiste a continuación.
Si el verdadero evangelio es el que transforma vidas, por qué entonces está el mundo como está? Es la incredulidad de la gente acerca de Dios y sus principios, la que ha llevado a nuestra sociedad al caos, porque desde que se sacó a Dios de los hogares y las escuelas, el diablo entonces tomó posesión de los corazones de la gente, pues al rechazar a Dios y sus principios, estamos literalmente aceptando la autoridad de Satanás aunque sea sin siquiera darnos cuenta.
Cristo mismo lo dijo: “El que no está conmigo, está en contra de mí”, Mateo 12:30. Existen solo dos grandes poderes en el mundo que son el bien y el mal. El bien liderado por Dios y el mal, por el diablo; de tal manera que si no estamos en un bando, significa que hemos escogido el contrario, y al no estar con Cristo, hemos escogido al diablo. Es así de simple.
Ahora bien si queremos revertir este proceso, lo que tenemos que hacer es volvernos a Dios y a su Palabra, retomando los principios establecidos por Él a través de las Sagradas Escrituras y traerlos a nuestra vidas para poder ser transformados.
En Qué Consiste el Verdadero Evangelio
Es el Evangelio el único medio efectivo para resolver los problemas de la vida, pero me estoy refiriendo al verdadero Evangelio, al Evangelio práctico, a ese que puede transformar nuestro caminar por esta tierra y el que nos prepara para nuestro destino final que es la eternidad con Cristo. El Evangelio práctico es el resultado de nuestro caminar con Dios y del estudio diario de las Escrituras.
Cuando aprendemos a seguir fielmente las instrucciones que el Evangelio enseña a través de la Palabra, las preocupaciones desaparecen porque aprendemos a obedecer lo que el Señor establece que hagamos; aprendemos a confiar plenamente en Dios, en su protección contra los ataques del enemigo, y en su poder para ayudarnos a resolver las dificultades que se nos presenten; y aprendemos también a cometer menos errores, porque es la sabiduría de Dios la que nos guía.
Y no es el evangelio que anda tan de moda en la actualidad enseñado en aquellas iglesias mundanas y vacías, que hablan solamente de prosperidad. No, el verdadero Evangelio habla de Santidad, si es que en verdad queremos pasar la eternidad con Cristo, y para lo cual tenemos que estarnos ya preparando de antemano.
Pero cómo lograrlo? Primero que todo estudiando la Palabra de Dios porque es el manual de vida que nos ha dejado Dios. Dice en el Salmo 119:105: “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”.
Es la Palabra de Dios la que nos guía, la que nos enseña cuál es la Voluntad de Dios y sus principios, pero es también la que nos transforma a la naturaleza de Cristo, porque Dios quiere que seamos como Cristo y es a través de la lectura constante de la Biblia que nos vamos asemejando cada vez más a Él.
Un pensador dijo alguna vez algo muy cierto: “Nos convertimos en lo que habitualmente contemplamos”, George Russell. ¿Qué es lo que estamos contemplando? ¿Las banalidades del mundo? Al seguir las costumbres del mundo, nos convertimos entonces en aliados de satanás, porque el mundo que ha rechazado a Dios es el vivo reflejo del diablo. Y “el que es amigo del mundo, es enemigo de Dios”, dice en Santiago 4:4.
Pero el Apóstol Pablo nos aconseja: “No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”, Romanos 12:2.
En segundo lugar tenemos que abstraernos del mundo y sus falsos placeres. Estas son palabras del apóstol Juan: “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo”, 1 Juan 2:15-16.
Ahora que estamos en Cristo debemos pensar en las cosas de arriba, no en las de la tierra, porque hemos muerto para el mundo, y nuestra vida debe estar escondida con Cristo en Dios, (Colosenses 3:2-3).
Y finalmente, estrechar nuestros lazos afectivos con Dios al punto que aprendamos a depender por completo de Él, como Cristo lo hacía. El siempre dijo: “No puedo yo hacer nada por mí mismo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre”, Juan 5:30.
Así pues resumimos que en eso consiste el Verdadero Evangelio, en que a través de esos tres pasos habituales en nuestra vida, seamos transformados a la semejanza de Cristo, Nuestro Salvador.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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