Sin Cristo Nada Somos

Sin Cristo nada somos
Jesús es la vid verdadera y nosotros el fruto, pero solo si estamos conectados a Él porque sin Cristo nada somos y lo veremos a continuación.
Veamos las palabras de Jesús en el libro de Juan 15:
“Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”.
Todos sabemos que desde la hora misma en que se arranca un fruto o flor de su árbol, comienza a marchitarse porque deja de recibir la savia o el alimento que viene del árbol, el cual lo mantiene con vida y le permite seguir desarrollándose.
Sin Cristo Nada Somos
Exactamente eso mismo pasa con nosotros si no permanecemos unidos a Cristo. Es nuestra relación estrecha con Él la que nos permite mantenernos en medio de un mundo tan hostil, desarrollarnos en santidad como lo demanda el Señor, y crecer en la sabiduría perfecta de Dios que es la que no solamente nos alimenta espiritualmente, sino que nos prepara para la Segunda Venida de Cristo y para la eternidad.
Permanecer en Cristo es lo que nos permite dar fruto, buen fruto para vivir en santidad, para glorificar al Padre y para ser verdaderos discípulos de Cristo (Juan 15:8), pero separados de Él, nada somos. Sus palabras exactas fueron: “separados de mí nada podéis hacer”.
Pero para permanecer en Cristo tenemos que guardar sus mandamientos, Él también lo dijo en Juan 15:10 al expresar lo siguiente: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor”.
Si Cristo guardó los mandamientos de Dios, porque no habríamos de guardarlos nosotros? Pero además la gran consecuencia de no permanecer unidos a la vid verdadera que es Cristo es que al no dar buen fruto, dice la Biblia que seremos desechados por Dios:
Son palabras del Señor: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará, luego recogido y echado en el fuego que arderá”, (Juan 15:6).
Jesús dijo: Sin mi nada podéis hacer
Alguna vez te has preguntado por qué existen tantos autodenominados cristianos, con depresión, preocupaciones, enfermos y sin paz?
Es precisamente por eso, porque aunque dicen ser cristianos, siguen apegados al mundo, pero no a Cristo. Siguen alimentando su mente con los vanos entretenimientos del mundo, novelas, películas de violencia, los chismes de las redes sociales o de la farándula en televisión, fiestas, música del mundo etc.
Es imposible alcanzar la paz de esa manera, ni tampoco confiar en el poder Dios, porque al mantener la mente llena de estas cosas, ya no puede haber un lugar para Dios ni mucho menos tener una buena relación con Él; tienen que seguir buscando la solución a sus problemas en el mundo, porque Dios está demasiado distante en sus vidas.
Por tal razón permanecen expuestos a los ataques del diablo, con preocupación y con miedo en medio de tanta inseguridad y violencia. Expuestos también a las enfermedades, a la falta de provisión y a los problemas familiares.
Y después se preguntan, por qué Dios permite tanta calamidad en sus vidas. ¿Pero por qué habría de evitarlo Dios, si no le buscamos? Dios está ahí para todo aquel que le busque de corazón (Jeremías 29:12-13), pero se encuentra completamente ausente para quienes lo desechan. Dios quiere que dependamos por completo de Él, pero no hará nada por nosotros, si no se lo pedimos.
Con Cristo todo es posible
Pero por el contrario, al permanecer firmes y unidos a Cristo, todas las bendiciones no son dadas, las mejores oportunidades son nuestras, además de la protección divina contra los ataques del diablo porque al estar unidos a Él, somos intocables por el maligno.
Otra ventaja maravillosa de permanecer unidos a Cristo, es que nuestras oraciones siempre serán escuchadas por el Padre, y también concedidas. Es una promesa de Dios: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”, Juan 15:7.
Por esto y por muchas otras razones tenemos que permanecer unidos a Cristo, para vivir mejor en el mundo de hoy, pero sobre todo, para alcanzar la eternidad, porque sin Cristo nada somos.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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