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Desde Cuándo Enseñar Disciplina a Nuestros Hijos

Desde cuándo enseñar disciplina a nuestros hijos

Desde cuándo enseñar disciplina a nuestros hijos (Foto Photl.com)

La disciplina debe enseñarse desde el primer año, estableciendo límites y controles para que el niño aprenda a desenvolverse luego  en sociedad.
Desde la Creación del mundo, Dios estableció unas leyes que hay que cumplir y del mismo modo toda sociedad es regida por normas y estatutos que permiten la buena convivencia y el orden entre las personas. Es por eso que la disciplina es un valor que forma parte de nuestra vida y como tal debe ser un hábito que se adquiera desde los primeros años de la infancia.
Cómo Enseñar Disciplina a Nuestros Hijos
Según algunos sicólogos los niños pasan por tres etapas y la primera de ellas es la etapa de la reglamentación que va desde el primero hasta los siete años.
La etapa de la reglamentación es aquella en la que el niño siempre espera que se le diga lo que debe hacer, porque es cuando él comienza a conocer el mundo y necesita de una guía que lo haga sentir bien y seguro. Es la etapa de la disciplina, de las normas o reglas que comienzan a regir su corta vida, pero que le enseñarán que estas habrán de ser parte de toda su existencia. Si el niño aprende esto desde su pequeña perspectiva del mundo que lo rodea, será muy fácil para él desenvolverse en un futuro en el mundo real cuando sea un adulto.
Zig Ziglar en su libro ‘Cómo criar hijos con actitudes positivas en un mundo negativo’ dice lo siguiente: “Si el niño no tiene reglas claras y precisas para guiarse, se vuelve díscolo, no está contento, se siente inseguro y adquiere el sentimiento de que no es amado”. Es por eso que cuando el niño no detecta esos límites se comporta mal, actúa de forma poco agradable, se rebela, pero no es porque pretenda someter a sus padres o imponer su voluntad, sino porque los está probando, buscando precisamente hasta donde ellos le permitirán llegar.
La segunda etapa es la de sentir y no de razonar, porque es aún demasiado pequeño. Él capta los mensajes del mundo a través de un tono de voz, una expresión facial, el ambiente familiar, etc, descubriendo a través de ellos lo que está bien y lo que no. Es pues la etapa en la que los padres deben tomar el control desde muy temprano porque no es muy difícil hacerles entender qué es lo que deben hacer, y enseñarles a obedecer.
Es verdad que aún no conocen el idioma ni su significado, pero lo aprenden a través de las expresiones que lo acompañan. Aprenden a conocer un gesto de aprobación o desaprobación y que van acompañadas con un “sí” o un “no” respondiendo inmediatamente a ellos con facilidad.
La tercera y última etapa es de los límites y controles. Algunos padres suelen ceder a los caprichos de sus hijos y otros ven su mal comportamiento como algo gracioso y divertido cuando están pequeños, dejando para después el corregirlos o disciplinarlos, pero para entonces ya no aceptarán límites ni controles.
El señor Ziglar añade: “Si los padres ejercen el debido control en los primeros años, pueden estar tranquilos más tarde porque el joven habrá desarrollado controles. Pero si durante los primeros años han faltado los límites y controles, el niño se sentirá perdido en años posteriores, y además es más probable que reaccione y se rebele contra todo tipo de control”.
La Disciplina Da Estabilidad y Seguridad
La disciplina da estabilidad  porque da un margen de espacio para desenvolvernos con seguridad. Marca unos parámetros, establece una guía o dirección a nuestras vidas, nos enseña todos aquellos valores necesarios para vivir en sociedad y cuando no se los estamos enseñando a nuestros hijos desde pequeños, les estamos negando la posibilidad de vivir en comunidad, porque la disciplina y el orden son parte de las leyes del universo al cual todos pertenecemos. Es ahí donde ellos aprenden la responsabilidad.
Al enseñar disciplina a nuestros hijos los estamos equipando con una de las mejores herramientas para asumir una buena actitud frente a la vida, para su éxito y su felicidad y ellos instintivamente captan y entienden que la verdadera disciplina es una expresión del amor que sus padres sienten hacia ellos y que actúa para su propio bien.
Ahora bien, para los cristianos, es mucho más fácil emprender esta tarea, puesto que si nuestros hijos ven que como padres, nos sometemos a la autoridad de Cristo, cumplimos a cabalidad los principios bíblicos,  leemos y estudiamos la Palabra de Dios y oramos en familia, aprenderán con nuestro ejemplo la obediencia, respetarán y aceptarán las normas, y les será más fácil someterse a ellas.
En Proverbios 22:6 dice: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él».
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Esta entrada fue publicada en noviembre 29, 2016 por en Jesucristo en la familia y etiquetada con , .
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