Vencer Obstáculos Con el Poder de Jesucristo

Vencer obstáculos con el poder de Jesucristo
Todos sabemos que hoy gracias a tanta maldad que hay en el mundo, estamos constantemente expuestos a toda clase de peligros, obstáculos y dificultades que nos hacen la vida bien difícil. Esa fue la maravillosa herencia que desde el inicio de los tiempos nos dejaron Adán y Eva por su desobediencia.
Sin embargo, existe una manera infalible de vencer esos obstáculos y es gracias al poder de Jesucristo, quien con su sacrificio ya venció al mundo; porque al rendir nuestra vida al Señor recibimos con él su investidura, su autoridad, sus habilidades y su unción, como lo dice en 1 Juan 2:20 “Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas”. Y en la misma 1 de Juan 2:27 reitera: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros”.
Es un hecho que al convertir a Cristo en nuestro Señor y salvador, y someternos a su autoridad, él nos da el poder para vencer cualquier obstáculo, porque al recibirlo estamos aceptando su sacrificio por amor a nosotros, y ese sacrificio es el que nos trae vida, bendición, propósito, prosperidad y por supuesto la autoridad para levantarnos sobre cualquier adversidad como lo ratifica en Romanos 15:17, “Pues si por la transgresión de un solo hombre reinó la muerte, con mayor razón los que reciben en abundancia la gracia y el don de la justicia reinarán en vida por medio de un solo hombre, Jesucristo”.
Jesucristo es el ancla, la roca firme a la que debemos asirnos para enfrentar la adversidad. Sin embargo, este no es el único requerimiento para vivir triunfante en un mundo regido por las tinieblas.
Se requiere mucho más que eso, porque aunque Jesús ya hizo su parte al morir y resucitar para devolvernos la herencia de Dios que habíamos perdido, nosotros debemos hacer lo que nos corresponde, que consiste en tomar posesión de todo eso.
Hoy aunque Dios nos ha dado el derecho de recuperar esa herencia a través de Cristo, la lucha para conseguirla será grande puesto que el enemigo no va a querer soltarla. Parte de esa herencia consiste en tener la potestad y completa autoridad para vencer cualquier clase de adversidad, salir triunfante de cualquier conflicto y superar con éxito aún cualquier enfermedad.
Vencer Obstáculos Con el Poder de Jesucristo
¿Pero qué tenemos que hacer para investirnos de ese poder para vencer los obstáculos? Arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados, creer en Jesucristo como el único salvador del mundo, y como resultado de esto las siguientes deben ser nuestras banderas:
La Verdad: “Jesucristo dijo: Yo soy el camino la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6). Jesucristo es el verbo hecho carne y habitó entre nosotros lleno de gracia y de verdad, (Juan 1:14). ¿Pero qué es la verdad? La verdad es la luz, esa luz que deja ver abiertamente nuestras debilidades y flaquezas y es por eso que muchos le temen y otros la niegan.
Jesucristo es la verdad, la única verdad que puede salvarnos de todo, del enemigo, de la adversidad, de los vicios, de los peligros, del pecado y de la muerte, y aun de nuestra pecaminosa condición humana, porque él no vino a condenarnos sino a salvarnos.
Justicia: Esto significa que aunque somos parte de este mundo, contamos con poderosas leyes divinas que nos respaldan y benefician, porque nuestra lucha es específicamente contra fuerzas espirituales de maldad. Pero es importante recordar que para que esas leyes nos protejan y beneficien también tenemos que seguirlas. Dios es la justicia en sí mismo, y fundamenta su Reino en la justicia, de tal manera que como abanderados y representantes de su reino debemos ser personas rectas e integras en nuestro diario proceder, actuando con justicia en todos nuestros actos y cuando hablo de todos nuestros actos me estoy refiriendo aún hasta en el más pequeño de ellos.
La obediencia y el sometimiento a Dios: Cuando nos adherimos a la Verdad que es Jesucristo y actuamos con justicia, significa que nos estamos sometiendo a su autoridad, que creemos firmemente en sus principios por lo que nos acogemos sin condición a la Voluntad de Dios.
Aunque ser hijo de Dios no nos garantiza la ausencia de problemas, si nos asegura la autoridad en Jesucristo para resolverlos, y los genes espirituales heredados de nuestro Padre Celestial son los que nos permiten ejercer dominio sobre cualquier circunstancia adversa porque la condición adquirida de hijos de Dios es la que nos empodera para dominar cualquier cosa en el nombre poderoso de Jesús, de tal manera que solamente los hijos de Dios tenemos la facultad dada por el Espíritu Santo para vencer las batallas que otros no pueden.
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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