La Salvación y la Ley

La Salvación y la Ley
La Salvación y la Ley están ligadas, porque aunque no somos salvos por obras, la Ley nos muestra el pecado para poder arrepentirnos del mismo y reconocer la necesidad de un Salvador, porque sin arrepentimiento, no hay perdón de pecados y por supuesto, tampoco Salvación
La Salvación y la Ley
Si como dice la Biblia no somos salvos por las buenas obras que hagamos sino por nuestra fe en Jesucristo entonces, cuál es la relación entre la Salvación y la Ley? ¿Qué papel juega la Ley en la Salvación?
Es muy simple. La Ley es la que determina cuál es nuestro pecado, porque si no existiera la Ley tampoco conoceríamos el pecado que es la transgresión de la Ley, y estaríamos irremediablemente condenados al castigo eterno.
Pero después de conocer el pecado, es cuando nos damos cuenta de nuestra gran culpabilidad por haber ofendido a Dios, un Dios Santo y Justo que no soporta el pecado y al cual debemos rendir cuentas el día del gran juicio. Es cuando podemos comprender la gran necesidad de un Salvador y es cuando humildemente podemos pedir misericordia, arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados y correr hacia el Salvador Jesucristo.
Justificación y Salvación
La Palabra dice que somos salvos por gracia y justificados por fe. Salvos por gracia significa que Dios quiso salvarnos aunque no lo mereciéramos y lo hizo por su infinito amor. Sin embargo, como era necesario un sacrificio, Jesucristo dio su vida para poder pagar el castigo que nosotros los pecadores debíamos haber pagado. “Al que no conoció pecado (Jesucristo), (Dios) le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él”, dice en 2 Corintios 5:21.
Así pues con el sacrificio de Jesús, nosotros somos justificados, es decir, que a través de ese maravilloso acto de amor, quedamos nosotros limpios de pecado ante Dios y debemos aceptarlo por fe.
La vigencia de la Ley
Se dice entonces que ya no estamos bajo la Ley sino bajo la Gracia y eso es cierto. Sin embargo, la gracia no anula la Ley, es decir, que no significa que haya perdido vigencia la Ley, por el contrario, es cuando más debemos cumplirla, por obediencia, por gratitud y para agradar a Aquel que dio su vida por nosotros.
Así pues, debemos cumplir la Ley no para ganarnos la Salvación pues esa la recibimos por gracia, sino porque ya somos salvos y estaremos eternamente en deuda con Dios. Es lo menos que podemos hacer por alguien que lo ha dado todo por nosotros. Pero además porque con Ley o sin ley un día tendremos que dar cuentas a Dios por todos nuestros actos, la Palabra lo dice en Romanos 2:12: «Pues todos los que han pecado sin la ley, sin la ley también perecerán; y todos los que han pecado bajo la ley, por la ley serán juzgados».
Jesucristo lo ratificó cuando dijo: “No piensen que he venido para abolir la ley o los profetas; no he venido para abolirla, sino para cumplirla”, Mateo 5:17.
La santificación
Por otra parte, debemos recordar que no puede haber justificación sin santificación, porque al creer en Jesucristo, al reconocerlo y aceptarlo como nuestro Señor y Salvador, estamos aceptando su Soberanía en nuestra vida. Esto es, que reconocemos que nuestra vida le pertenece a Él desde ese momento, que Él es nuestro dueño y que debemos someternos a su Santa Voluntad y su voluntad es que no pequemos más, es decir, que debemos cumplir la Ley.
Porque si siguiéramos pecando después del sacrificio de Jesús por nosotros, sería como una afrenta a Dios mismo. En el libro de Hebreos 10:26-31 la Palabra de Dios lo ratifica:
“Si después de recibir el conocimiento de la verdad pecamos obstinadamente, ya no hay sacrificio por los pecados. Sólo queda una terrible expectativa de juicio, el fuego ardiente que ha de devorar a los enemigos de Dios. Cualquiera que rechazaba la ley de Moisés moría irremediablemente por el testimonio de dos o tres testigos. ¿Cuánto mayor castigo piensan ustedes que merece el que ha pisoteado al Hijo de Dios, que ha profanado la sangre del pacto por la cual había sido santificado, y que ha insultado al Espíritu de la gracia? Pues conocemos al que dijo: ‘Mía es la venganza; yo pagaré’ y también: ‘El Señor juzgará a su pueblo’ ¡Terrible cosa es caer en las manos del Dios vivo!”
Es por eso que podemos concluir que la Salvación y la Ley están íntimamente ligadas.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
Versión Kindle $4.99 para bajar directamente a tu celular, tu tableta o tu computador, desde cualquier parte del mundo. O versión en papel, $ 6.99 para México y Estados Unidos.
Comentarios recientes