La semejanza del hombre con Dios

La semejanza del hombre con Dios (Foto Morguefile)
La semejanza del hombre con Dios se deriva de la Creación cuando Dios dijo: «Y hagamos al hombre a nuestra imagen». Veamos en qué consiste esa semejanza y cómo debe influir en nuestra vida.
Cuando Dios creó al hombre quiso hacerlo a su propia imagen, Génesis 1:26-28 cuando dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine los peces del mar, las aves del cielo, los animales domésticos, los reptiles de la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen de Dios lo creó; hombre y mujer los creó».
El hombre fue la obra maestra de Dios y Él quería que su relación con la humanidad fuera perfecta, de tal manera, que hizo al hombre superior a los animales, le dio espíritu, y lo hizo semejante a Dios.
En qué consiste la semejanza del hombre con Dios
Dios nos creó semejantes a Él para que fuéramos perfectos, transfiriéndonos sus atributos morales y de excelencia, tales como, la justicia, la bondad, el amor, la compasión, la creatividad, etc. Fuimos creados para ser una revelación viva de Dios, para que a través de nuestra conducta pudiéramos reflejar su carácter y para que tuviéramos la soberanía sobre el resto de la Creación. El hombre era entonces el amo de todo y por encima de él solo estaba el Creador. El hombre vivía en la gloria, en la misma Gloria de Dios y su deber era honrarlo y obedecerlo.
Pero gracias a su codicia, queriendo ser igual a Dios desobedece y peca, distorsionando por completo el plan inicial de Dios, y es expulsado no solo del Jardín del Edén, sino de la presencia de Dios.
Es así como la semejanza del hombre con Dios también se distorsiona, se destruye la relación con el Creador y también la relación con el prójimo, porque aparece la envidia y la lucha por el poder, generando toda clase de sentimientos mezquinos y egoístas.
El Evangelio pretende recuperar la semejanza del hombre con Dios
A pesar de haber pecado y ofendido al Creador, Dios envía a su Hijo Unigénito para salvarnos de la muerte y recuperar nuestra conexión con el Padre, devolviéndonos también el derecho a recuperar nuestra semejanza con Dios. Así pues el papel del evangelio se trata de restaurar la imagen perfecta de Dios en la experiencia humana.
Esto significa que después del sacrificio de Jesús y nuestro arrepentimiento genuino, comenzamos nuevamente a reflejar poco a poco la imagen de Dios en nuestra vida, mediante el proceso de santificación, que inicia en el momento de entregar nuestra vida a Cristo y termina con la segunda venida de Jesús.
Es ahí donde nuestra semejanza con Dios será perfecta, porque seremos glorificados y ya no habrá más pecado, ni angustia, ni tristeza, ni maldad. Solo vamos a reflejar la imagen y el carácter de Dios como en el inicio de los tiempos. Genial, no?
Una vez convertidos en cristianos, debemos entonces buscar la santificación, que es el proceso de cambio aquí en la tierra, para alcanzar la madurez en Cristo y contando con la invaluable ayuda del Espíritu Santo, porque como dice la Biblia en Hebreos 12:14, «sin santidad nadie verá a Dios».
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Consta de 9 cortos capítulos que demuestran, cómo puede cambiar la vida de alguien cuando se atreve a creerle a Dios. Cómo con Dios podemos pasar de la total derrota, a la rotunda victoria. Ese fue mi caso. Espero que pueda ser de edificación y bendición para muchos, porque esa fue la intención al escribirlo. Bendiciones para todos.
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Si somos «semejanza de Dios» ¿participamos también de sus atributos divinos?
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No, claro que no. Si así fuera dejaría de ser Dios. Los atributos de Dios que son intransferibles a nosotros son la omnipotencia, omniciencia y la eternidad. Gracias por tu comentario. Bendiciones.
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Dios puso eternidad en el hombre
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Sí, es verdad, una eternidad despues de haber sido creados. La muerte es un lapso de tiempo que terminará con el regreso de Cristo, tiempo en el cual todos los muertos resucitarán, unos para vida eterna y otros para condenacion eterna según Daniel 12:2. Gracias por tu comentario. Bendiciones.
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