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El Inmensurable Amor de Dios

El Inmensurable Amor de Dios

El Inmensurable Amor de Dios (Image by Gerd Altmann from Pixabay)

¿Alguna vez has pensado cuán grande es el amor de Dios? Espero que con este artículo puedas comprender acerca del inmensurable amor de Dios.

El amor de Dios es tan grande que aun siendo pecadores, Cristo murió por nosotros. El santo dio su vida por la de todos nosotros que sin El no valemos nada. «Porque de tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él cree no se pierda sino que tenga vida eterna», Juan 3:16. El pecado distorsionó nuestra esencia divina y solo a través de Cristo podemos restaurarla.

El Inmensurable Amor de Dios

Dice en 1 Juan 3:1 lo siguiente: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios». «Porque a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios», (Juan 1:12). Dar potestad significa que nos dio el derecho de ser hijos de Dios, no solamente sin merecerlo, sino que sin tener que hacer grandes cosas para conseguirlo.

Qué maravillosa afirmación nos deja el apóstol en estas líneas, y son verdades reveladas por Dios a su siervo, para que las pudiera transmitir a nosotros. Cuan inmensurable es el amor de Dios, que nos ofreció la redención de todos nuestros pecados, de nuestra maldad y perversión, para elevarnos al nivel de hijos suyos, junto con Cristo, nuestro hermano mayor, que murió por todos, para salvarnos de la sentencia eterna.

¿Cómo no vivir agradecidos con Dios y en deuda eterna con Él ante semejante privilegio que nos ofrece? Deberíamos todos los cristianos andar caminando en perfecta santidad en respuesta a tan ingente regalo. Porque Dios no nos ha pedido cosas extraordinarias para pertenecer a tan digna familia, sino la de arrepentirnos y creer en Jesucristo.

Pero creer, no significa decir solamente que creo, sino vivir bajo los principios de Dios. No existen palabras que puedan expresar verdaderamente la inmensidad del amor de Dios, pero el apóstol nos insta a contemplarlo y comprenderlo mediante el don de su Hijo Jesucristo y su perfecto sacrificio para rescatar a la raza pecaminosa y culpable que somos todos los seres humanos, y salvarnos de la ruina eterna.

Es el sacrificio del justo por los injustos, para llevarnos a Dios y reconciliarnos al nivel de la relación que Dios tuvo en el principio con el hombre al ser creado. Recordemos cómo era la relación de Dios con Adán en el Edén, que por las tardes se paseaba por el bello jardín para compartir con él. Pero el pecado rompió esa relación (Génesis 3:8). Este versículo implica que Dios tenía una estrecha comunión con el hombre pero que por el pecado simplemente se rompió.

«Porque vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos», dice en Isaías 59:2-4. Pero la ira de Dios no es eterna, pues fue y sigue siendo más grande su amor, y por eso nos dice también: «Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana», Isaías 1:18.

Cristo era uno con el Padre, pero cuando el pecado entró al mundo por la desobediencia de Adán, sintió junto con Dios, una enorme tristeza y fue entonces cuando quiso salvarnos. Pero El no podía venir en su majestuosa forma de Dios, pues nos hubiera destruido a todos de manera instantánea.

Es por eso que decidió renunciar por algún tiempo a su majestuosidad para hacerse uno con nosotros, y en forma humana, no solamente vivir en carne propia todas nuestras dolencias, debilidades y flaquezas para poder entender mejor nuestras luchas y pesares, sino que estuvo dispuesto a pagar con su propia vida por nuestras iniquidades.

Así de grande ha sido su amor por la humanidad. Hoy nosotros lo único que tenemos que hacer para aceptar el maravilloso regalo de la Salvación, es arrepentirnos de corazón de todos nuestros pecados y someternos a su Voluntad, y todo lo demás, vendrá por añadidura.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.

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Esta entrada fue publicada en julio 20, 2023 por en Dios habla hoy y etiquetada con , .
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