
Cuál es el Objetivo de la Vida del Creyente (Image by Madison from Pixabay)
Mucha gente dice ser creyente pero sin un objetivo claro. Entonces cuál es el objetivo de la vida del creyente? Veamos qué dice la Biblia.
El objetivo de la vida del creyente es dar fruto; dar el fruto del Espíritu Santo mencionado en Gálatas 5:22-23: «Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza».
Cada una de las anteriores virtudes deberán desarrollarse en la vida de un verdadero creyente, y en la práctica eso significa que debemos reflejar el carácter de Cristo en nosotros. O en otras palabras que la vida de Cristo debe reproducirse literalmente en la vida del creyente, de tal manera que quien lo vea y comparta con él, piense y sienta el amor de Cristo.
Y para lograr esto debemos permanecer en Cristo porque solo así recibiremos el poder del Espíritu Santo que es el que nos capacita y empodera para ser semejantes a Él.
Cuál Es el Objetivo de la vida del Creyente
Todo en la vida del creyente, tiene que ver con nuestra cercanía y nuestra intimidad con Cristo. El dijo: «Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Permaneced en mí, y yo en vosotros, porque como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, este lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer», Juan 15:1-5. Todos sabemos lo que pasa cuando cortamos una rama de un árbol.
El resultado es que dicha rama pronto se seca y muere, porque deja de recibir la savia del árbol, que es la fuente primera de su alimento. Jesús es nuestra fuente de agua viva, y como creyentes, y como verdaderos hijos de Dios, necesitamos permanecer en Él para mantenernernos vivos espiritualmente, y dar el fruto que tenemos que dar. Porque separados de la fuente que es Cristo estaremos muertos.
Aunque vayamos a la iglesia frecuentemente, aunque seamos parte de un ministerio, y aunque hayamos pertenecido a una comunidad religiosa por años, si no tenemos esa permanencia en Cristo, si no tenemos esa perfecta conexión con nuestro amado Salvador, literalmente estamos perdidos como cualquier ateo.
Estaremos solamente calentando silla en el templo, sin ser transformados a la semejanza de Jesús, quien es nuestro modelo, ni sirviendo a Dios como tiene que ser. Así pues que el objetivo de la vida de todo creyente verdadero, es reflejar a Cristo dando a conocer al mundo sus virtudes.
Porque “somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable«, 1 Pedro 2:9.
El anterior versículo ratifica que una vez salvo y bautizado, el principal objetivo del creyende es llevar el mensaje de Salvación a otros; o en palabra de Jesús es la Gran Comisión, como tarea para alcanzar el Reino.
De tal manera que nuestro objetivo fundamental en la práctica, y que se desprende del anterior, es tener amor por las almas perdidas. Si un creyente no se preocupa por llevar almas a Cristo, no siente compasión por todas esas personas que se están muriendo sin Jesús, entonces está más perdido que los que se declaran ateos.
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