
Cómo Enfrentar la Crisis que Viene
Estamos viviendo tiempos muy difíciles, y todo se pondrá aun peor. ¿Pero cómo enfrentar la crisis que viene? Veremos qué dice la Biblia.
Estamos viviendo tiempos muy difíciles. Tiempos que nunca se han visto antes, pero que se pondrán mucho peor porque Jesús lo profetizó en Mateo 24 cuando dijo que todo eso sucedería antes de su Venida:
“Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será principio de dolores.
Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Muchos tropezarán entonces, y se entregarán unos a otros, y unos a otros se aborrecerán. Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos; y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará”.
¿No es esto un claro perfil de lo que está aconteciendo ahora mismo? Y sigue diciendo: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo; más por causa de los escogidos, aquellos días serán acortados”.
Es muy interesante la aclaración que Jesús hace al final al decir que si esos días no fuesen acortados nadie sería salvo, porque si esa tribulación fuera demasiado larga, ningún ser humano alcanzaría a soportarla, y seguir vivo.
Aun desde ahora, creo que todos hemos podido darnos cuenta que los días son mas cortos que antes, y a medida que la crisis se desarrolle, los días serán acortados mucho más por la misericordia de Dios hacia nosotros sus escogidos, ya que todos tendremos que pasar por ese espantoso tiempo de angustia.
Cómo Enfrentar la Crisis que Viene
Es por eso que necesitamos una preparación diaria, ferviente y consistente, para la gran crisis que se avecina, velando y orando como nos exhortó Jesús. Él dijo: «Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil», Mateo 26:41.
Necesitamos entonces desarrollar ciertos hábitos espirituales que nos servirán de soporte para lo que viene y veremos cuáles son:
1. Oración profunda diaria: No una oración apresurada sino tiempo real con Dios. Es en ese tiempo de comunión con Dios en oración secreta, donde el alma se abstrae de las influencias del mundo, para conectarse con la fuente de agua viva que es Dios, y para llenarse de poder para enfrentar las pruebas. Dice en Jeremías 33:3 lo siguiente: «Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces».
Es pues a través de la oracion que el Señor nos empodera para vencer. Aquellos que no pasan bastante tiempo con Dios en oración, no podrán soportar las terribles cosas que vendrán. Los que no tienen fuertes lazos de unión con el Creador, serán fácilmente derrotados en la prueba.
2. Estudio Sistemático de la Biblia: Y esto no significa una lectura devocional superficial, sino un estudio concienzudo y eficaz de la Palabra de Dios. De ese estudio dependerá cómo actuemos, si lo estamos haciendo de acuerdo a la Voluntad de Dios, Voluntad que solo conoceremos si estudiamos las Sagradas Escrituras.
De este estudio dependerá también cuánto conocemos de la Voluntad de Dios para poder obedecerlo. Jesus dijo: «La vida eterna es que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado», Juan 17:3.
3. Meditación constante en las verdades bíblicas: Debemos condicionar nuestra mente acerca de los asuntos espirituales, en vez de bombardearla con cosas mundanas que no edifican ni nos preparan para la eternidad. Una mente bien disciplinada y conocedora de los asuntos espirituales, y de las promesas de Dios, tendrá el discernimiento necesario para actuar conforme a él en el momento de crisis.
Además necesitamos un pensamiento puro para actuar conforme a la Voluntad de Dios. Es hora, y nos queda muy poco tiempo para decidir de qué lado del gran conflicto estaremos, si con Dios o con el mundo. El mundo nos puede dar placer y entretenimienro, pero todo esto terminará muy pronto y nada quedará. Bien dice el apóstol en 1 Juan 2:15-17:
«No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo. El que ama el mundo, el amor del Padre no está en él. Porque las cosas del mundo, los placeres de la carne, los placeres de los ojos y la vanagloria de la vida no provienen del Padre sino del mundo. Y el mundo pasa y sus deleites, pero el que hace la Voluntad del Padre permanece para siempre». Necesitamos pues a través de estos sencillos hábitos poder enfrentar la crisis que viene muy pronto. No descuidemos nuestra salvación, porque Cristo ya viene, y está prácticamente a las puertas.
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