
Seguiremos Pecando Hasta el Final (Image by Briam Cute from Pixabay)
Muchos cristianos dicen que seguiremos pecando hasta el final y que aún así seremos salvos. ¿Pero será verdad? Veremos qué dice la Biblia.
Es muy interesante pero sobre todo peligrosa la postura de algunos cristianos que dicen que seguiremos pecando hasta el final y que aún seremos salvos. ¿Pero, será verdad?
Negar el pecado, creyendo que si llevamos una vida superficial, aún seremos aceptados en el cielo es absurdo. Y creer que por más que sigamos pecando, aun seremos perdonados por Dios gracias a su amor y misericordia hacia nosotros, es todavía peor.
Seguiremos Pecando Hasta el Final
Muchas personas suelen confundir la misericordia y el amor de Dios con benevolencia y alcahuetería, y no es así. Dice en el libro de Números 14:18 lo siguiente: «Jehová es tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable».
Cristo dio su propia vida para salvarnos, y por ese sublime acto tenemos derecho a alcanzar la Salvación, pero eso no significa que podemos seguir pecando indiscriminadamente y tener de todas formas la vida eterna. Eso sería cínico e irreverente de nuestra parte e intolerable para Dios. Veamos lo que dice en Hebreos 10:26-31:
«Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.
El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia?
Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. !Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo».
Esos versículos son bien determinantes, y demuestran que Dios aunque nos ame, será drástico en el momento de castigar. Porque por un lado va el amor, y por el otro tendrá que ir la justicia. Y Dios no puede tolerar el pecado, porque si así fuera, Cristo no habría tenido que morir, «porque la paga del pecado es muerte», según dice en Romanos 6:23.
Y aunque Jesús haya muerto por nosotros, es obvio que si seguimos pecando seremos destituidos de la Gloria de Dios, (Romanos 3:23), es decir, de pasar la eternidad con Él. Es verdad que Dios nos perdona pero si nos arrepentimos de corazón y dejamos de pecar, no de otra manera.
Eso lo dice en Proverbios 28:13 al expresar lo siguiente: «El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia». Porque el pecado no se explica, ni se justifica, solo se pide perdón y se deja de cometer, si es que en verdad existe un arrepentimiento genuino.
Alguien decía: «Cuando un hombre descubre sus faltas, Dios las encubre; cuando el hombre encubre sus faltas Dios las descubre; pero cuando un hombre reconoce sus faltas, Dios las desconoce y lo perdona». Interesante, verdad?
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