
El Plan de Dios Para el Hombre en el Amor (Image by Jill Wellington from Pixabay)
Dios siempre quiere lo mejor para nosotros en todo. ¿Y cuál es el plan de Dios para el hombre en el amor? Lo veremos según la Biblia.
Dios cuando decidió crearnos pensó en todo. Primero proveyó un sitio apto para vivir, el cual no sólo era hermoso sino que tenía todo lo que necesitábamos para poder subsistir. Ese hermoso sitio fue el Edén (Génesis 2:8). Pero al crear al hombre entendió no sólo sus necesidades físicas y materiales, sino también las espirituales, relacionales y sentimentales.
El Plan de Dios para el Hombre en el Amor
Dios siempre quiere lo mejor para nosotros en todo, incluyendo las relaciones de pareja, porque Dios nos creó para amar y para vivir acompañados. Él dijo en Génesis 2:18: «No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él». Y fue entonces cuando de la propia costilla de Adán creó a Eva, su compañera y esposa, para amarla, cuidarla y respetarla, porque ambos serían desde entonces una sola carne, (Génesis 2:21-24).
El Plan de Dios para el Hombre en el Amor Hoy
El plan de Dios para el hombre en el amor, sigue siendo el mismo hoy. Dios no quiere que el hombre esté solo, pero Él anhela que busquemos su dirección al buscar pareja. Cuando pedimos la dirección de Dios al respecto, El nos guiará hacia la persona correcta.
Porque como buen Padre que es, El conoce lo que más nos conviene, y muy seguramente que ya tiene, en alguna parte, la persona idónea. Eso no significa que buscará alguien que no nos guste físicamente, sino que sabe cómo complementar el aspecto físico e interior para satisfacer plenamente nuestras necesidades.
Para buscar pareja, el primer paso es buscar a Dios, y pedirle esa persona idónea que Él tiene para cada uno de nosotros. Y si oramos fervientemente por eso mientras mantenemos una estrecha relación con Dios, Él obrará en su momento y de acuerdo a su Voluntad.
No debemos desesperar sino seguir firmes en nuestro camino cristiano, sirviéndole a Dios. Cuando no tenemos a Cristo y pretendemos buscar la felicidad en otra persona, estamos verdaderamente perdidos y las relaciones así fundamentadas, siempre fracasan.
Ningún ser humano puede llenar los vacíos del corazón con otra persona, pues sólo Cristo puede llenarlo si se lo permitimos. No debemos buscar pareja para llenar nuestros vacíos. La pareja ha de ser el complemento de alguien que es feliz porque ya tiene a Cristo, y desea complementarse como persona, de acuerdo a la Voluntad de Dios.
Cuando nos sentimos satisfechos y plenos en el amor de Cristo, El se encargará de buscar la persona correcta para nosotros. Y esa relación, jamas fracasará, porque ambos estarán en perfecta concordancia con Cristo y serán plenamente felices.
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