
Los Resultados del Libre Albedrío
El poder de elegir es un don de Dios y hay que saber usarlo. Hablaremos específicamente de los resultados buenos o malos del libre albedrío.
Nuestros resultados en la vida estarán determinados por los aportes que hagamos en ella, porque son los hábitos los que dan forma a la existencia de cada quien. Ya que tenemos libre albedrío, los resultados de nuestra vida se basarán en nuestras propias decisiones, sean buenas o malas, y el apóstol Pablo lo ejemplifica bastante bien cuando dijo:
«Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna», Gálatas 6:7-9.
Dios al crearnos nos dio el poder de elegir o el libre albedrío, sin embargo, ese privilegio que nos ha dado, no implica que al escoger mal no tengamos malas consecuencias, porque como lo afirma el apóstol, es una ley natural, que no se puede romper. Pero sí tiene una gran ventaja, y es que si no nos gusta la cosecha, debemos entonces cambiar lo que sembramos.
Si no nos ha ido bien con el fruto, entonces debemos cambiar la semilla, para que al final obtengamos resultados más satisfactorios, porque en este sentido todo dependerá de nosotros, no de Dios, ni de nadie. Alguien decía que somos arquitectos de nuestro propio destino y para ello debemos saber elegir sobre qué cimientos establecer nuestro proyecto de vida y por qué fuentes nos estamos dejando dirigir.
Los Resultados del Libre Albedrío
El libre albedrío es un don de Dios y hay que saber usarlo de manera sensata porque aunque nos ha dado la capacidad de elegir como un gran privilegio, El también dijo: «Mira, yo he puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal; porque yo te mando hoy que ames a Jehová tu Dios, que andes en sus caminos, y guardes sus mandamientos, sus estatutos y sus decretos, para que vivas y seas multiplicado, y Jehová tu Dios te bendiga», Deuterononmio 30:15-16.
Porque Dios es el Creador y sus criaturas le debemos respeto y obediencia, además de que un día no muy lejano, tendremos que rendirle cuentas de cada uno de nuestros actos. Pero recordemos que Dios no quiere que nadie se pierda sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9), así que su bondad y su misericordia son tan grandes que aunque hayamos pecado gravemente con anterioridad, Él nos da la opción de arrepentirnos y dejar de pecar si nos acercamos a Él y le confesamos genuinamente nuestras faltas.
Para eso fue que vino Jesús, para darnos, a través de su sacrificio, la oportunidad de ser perdonados y alcanzar la vida eterna. Pero la paciencia de Dios tiene también un límite, y aunque nos ama profundamente, no le pesará la mano para castigarnos si persistimos en seguir pecando, así como tuvo que castigar fuertemente a los judíos, su pueblo amado. La Biblia dice que «Jehová es tardo para la ira y grande en poder y misericordia, pero no tendrá por inocente al culpable», Nahum 1:3.
Hoy, su pueblo amado somos nosotros y tampoco le pesará la mano para castigarnos si persistimos en seguir pecando, así que seamos pues sensatos al tomar nuestras decisiones, para que los resultados de nuestro libre albedrío sean de paz y bendición, honrando siempre a Dios con nuestros actos y obtener siempre su favor.
Nuestra oración diaria debería ser esta: «Señor enséñame a hacer tu Voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud».
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