
Pronto Nos Enfrentaremos a Dios
El mundo está por terminar y muy pronto nos enfrentaremos a Dios. ¿Estamos listos para eso? Veremos qué consejos nos da la Biblia para ello.
Nos estamos acercando a la crisis más grande de la historia de este mundo, y solo los que estemos dispuestos a someternos a Dios, podremos superarla, con su protección y ayuda. Son todas las calamidades anunciadas por Jesús en Mateo 24, que son los acontecimientos que precederán a su pronto e inminente regreso, también llamado en la Biblia como el dia del Señor, o el día del juicio de Dios sobre esta tierra.
En 2 Pedro 3:10-13 dice lo siguiente: «Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de ser deshechas, ¡cómo no debemos nosotros andar en santa y piadosa manera de vivir, esperando y apresurándonos para la venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose, serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se fundirán? Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia».
Pronto Nos Enfrentaremos a Dios
Pronto nos enfrentaremos a Dios ¿y qué tendremos que hacer para estar con Dios y ser aprobados por El? Veamos algunas cosas que necesitamos hacer para poder permanecer en pie frente a Cristo en su venida y no ser destruidos por el resplandor de su Presencia.
1-Tenemos que purificar el alma por la obediencia a los mandamientos de Dios.
2- Humillar el corazón delante de Dios, reconociendo cuánto lo hemos ofendido con el pecado, clamando por su perdón y por el Espíritu Santo para ser transformados.
3- Confesar nuestros pecados a Dios, con un arrepentimiento sincero y la firme convicción de dejar de pecar.
4- Vencer las tentaciones que satanás nos pone en el camino diariamente. Porque aunque satanás está trabajando arduamente para que la gente se pierda, Dios nos ha dado a su Santo Espiritu para que sometiéndonos a su Voluntad alcancemos la victoria sobre el pecado. Jesús aun no ha venido porque quiere darnos el tiempo para que nos arrepintamos y nos entreguemos a El.
Sin embargo su paciencia y su misericordia están llegando a su fin. Dios todavía está deteniendo los vientos y nos da un último llamado de advertencia, mientras sella a sus escogidos. ¿Estaremos ya dentro de este grupo? Dice en Apocalipsis 7:1-3 lo siguiente:
«Después de esto vi a cuatro ángeles en pie sobre los cuatro ángulos de la tierra, que detenían los cuatro vientos de la tierra, para que no soplase viento alguno sobre la tierra, ni sobre el mar, ni sobre ningún árbol.
Vi también a otro ángel que subía de donde sale el sol, y tenía el sello del Dios vivo; y clamó a gran voz a los cuatro ángeles, a quienes se les había dado el poder de hacer daño a la tierra y al mar, diciendo: No hagáis daño a la tierra, ni al mar, ni a los árboles, hasta que hayamos sellado en sus frentes a los siervos de nuestro Dios».
Recordemos que los vientos representan confusión, calamidades y caos, y aunque Dios ha sido muy paciente para con la humanidad, el tiempo de Gracia se está acortando y pronto vendrá ya la destrucción. Pronto llegará el momento en que Dios permitirá que satanás y sus ángeles den rienda suelta de su maldad sobre todo el mundo impío, y para entonces, el Espíritu de Dios se habrá ya retirado por completo de la tierra.
Todas las calamidades vendrán y caerán sin mezcla de misericordia porque ningun poder divino lo detendrá. Es por eso que dice la Biblia que es ahí donde viene el llanto y el crujir de dientes para muchos que no quisieron arrepentirse cuando era el momento. Lo dijo Jesús en Mateo 13:49-50 al expresarlo así:
«Así será ael fin del mundo: saldrán los ángeles, y apartarán a los malos de entre los justos, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes». No nos engañemos, porque hay muchas cosas en nuestro proceder que nos impiden avanzar hacia ese proceso de santificacion que nos exige Dios para ir al cielo.
Debemos dejar también el orgullo, el egoísmo, la codicia, el amor al mundo, el odio, el resentimiento, la envidia, la murmuración, la falta de perdón, y todos los malos sentimientos derivados de nuestro amor al yo, porque de lo contrario, cuando el Señor venga seremos descalificados. Todos esos defectos de carácter deberán ser puestos a los pies de Cristo para que su sangre purificadora nos limpie y nos transforme para ser recibidos por Dios en el cielo.
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