
Cómo Podemos Ser Luz en Este Mundo de Tinieblas (bess.hamiti@gmail.com from Pixabay)
Jesús dijo que los cristianos tenemos que ser luz. ¿Pero cómo podemos ser luz en este mundo lleno de tinieblas? Veamos lo que dice la Biblia.
El mundo en el cual vivimos está lleno de tinieblas, y son las tinieblas de la maldad y del pecado, haciéndonos partícipes a todos, en mayor o menor proporción de tal descomposición social. Sin embargo, los hijos de Dios, que hemos conocido la verdad de Cristo y la esperanza de la Salvación, tenemos que ser luz en medio de tanta oscuridad. ¿Pero cómo podemos serlo? Lo veremos de acuerdo a la Palabra de Dios.
Cómo Podemos Ser Luz en Este Mundo de Tinieblas
En 1 Juan 1:5-7 el apóstol nos dice: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en Él. Si decimos que tenemos comunión con Dios, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado».
¿Qué significa esto? Que si nosotros decimos y de verdad creemos ser cristianos, tenemos que reflejar el amor de Cristo por donde quiera que vamos. La luz la reflejamos a través del amor, el respeto y la ayuda a nuestro prójimo, sin esperar nada a cambio.
1. A través del perdón, amando y ayudando aún a nuestros enemigos, como lo ordenó Jesús. El dijo: «Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen», Mateo 5:44.
2. Siendo también pacificadores en vez de detractores, porque Dios aborrece a los que crean disensión y maquinan el mal. Lo dice en Proverbios 6:16-19: «Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”.
3. Siendo pacientes y tolerantes con las debilidades de otros, en vez de juzgarlos o criticarlos, pues todos somos imperfectos y no somos quién para juzgar a nadie. Ya lo decía el apóstol en Santiago 4:11-12 al expresar lo siguiente:
«Hermanos, no murmuréis los unos de los otros. El que murmura del hermano y juzga a su hermano, murmura de la ley y juzga a la ley; pero si tú juzgas a la ley, no eres hacedor de la ley, sino juez. Uno solo es el dador de la ley, que puede salvar y perder; pero tú, ¿quién eres para que juzgues a otro?».Además Jesús también dijo, que de toda palabra ociosa que pronunciamos, rendiremos que rendir cuentas a Dios (Mateo 12:36-37), y las palabras que no edifican, son palabras ociosas.
4. Siendo obedientes a los mandamientos de Dios y sometiéndonos por completo a Su Santa Voluntad, porque el que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en este verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él.», 1 Juan 2:4-5.
5. Y finalmente, no dejándonos absorber por las costumbres del mundo, porque los hijos de Dios tenemos el sello del Creador, le pertenecemos a Él y tenemos su misma esencia, de tal manera que no podemos ser iguales al mundo aunque vivamos en el.
Jesús dijo acerca de nosotros en oración al Padre: «No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal. Ellos no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en tu verdad; tu Palabra es verdad», Juan 17:16-17.
¿Que significa esto? Que nosotros, los hijos de Dios no somos del mundo y que Dios nos guardará de todo mal, y nos permitirá ser luz en este mundo de tinieblas, siempre y cuando estemos dispuestos a hacer su Voluntad, a estudiar su Palabra y a santificarnos.
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