
El pecado como todos los vicios que nos ha dejado satanás es una adicción. Veremos cómo vencer la adicción al pecado según las Escrituras.
Alguien decía que nos convertimos en lo que diariamente contemplamos, y eso es verdad, porque de acuerdo con lo que alimentamos la mente de manera constante en eso nos convertimos, ya que comenzamos no solo a pensar de manera habitual acerca de eso, sino que también comenzamos a creer y actuar de esa manera.
El mundo de hoy está literalmente perdido porque al alejarse de Dios, ha permitido al diablo tomar amplia posesión de este. Y por esa misma razón el mundo se ha conformado a sus preceptos que consisten en el caos y la anarquía total.
Si todo lo que vemos es lo que el mundo ofrece tenemos que convertirnos en eso necesariamente. ¿Y qué es lo que el mundo solamente nos ofrece? El placer de los sentidos en todas sus formas, como por ejemplo:
Apetito Descontrolado por todo lo que es rico al paladar sin importar si sea saludable o no. Apetito sexual descontrolado también, sin importar lo que se haga o con quien se haga, por satisfacer los bajos instintos, como sea. Satisfacer la vista sin importar si edifica o no, y la lista se sigue.
Resumiendo, todo tiene que ver con satisfacer los sentidos, o en otras palabras, satisfacer la carne, con todas las cosas que no agradan a Dios porque son pecado y llevan a la adicción y por ende también a la perdición. Eso se llama adicción al pecado, porque el enemigo nos ha hecho creer que las cosas frívolas y triviales no son tan malas, además Dios quiere vernos felices, y con esa filosofía se dejan llevar directo a la perdición.
Veamos lo que dice Romanos 8:5-8: «Los que viven conforme a la carne fijan la mente en los deseos de la carne; en cambio, los que viven conforme al Espíritu fijan la mente en los deseos del Espíritu. La mente gobernada por la carne es muerte, mientras que la mente que proviene del Espíritu es vida y paz. La mente gobernada por la carne es enemiga de Dios, pues no se somete a la Ley de Dios ni es capaz de hacerlo. Los que viven según la carne no pueden agradar a Dios», (NVI).
Esto significa que satisfacer los deseos de la carne, no solo es enemistad contra Dios sino que es pecado y genera adicción. Así que los deseos de la carne se constituyen en adicción al pecado y se pueden considerar adicción cuando no estamos dispuestos a dejarlos de ninguna manera.
Quienes complacen sus apetitos y pasiones cerrando sus ojos a la luz de Cristo para no reconocer sus actos pecaminosos, son culpables ante Dios. Estas son obra de satanás, pero la Biblia dice que «Jesús vino a deshacer las obras del diablo», 1 Juan 3:8. Y esa es la buena noticia, que todo el que quiera vencer la adicción al pecado, solo tiene que volverse a Dios a través de su Hijo Jesucristo.
Cómo Vencer la Adicción al Pecado
Dios nos puede dar el poder necesario para vencer la adicción al pecado pero tenemos que estar dispuestos a dejarlo. Vencer el pecado no es fácil si pretendemos hacerlo en nuestras propias fuerzas pero con Cristo somos más que vencedores (Romanos 8:37), porque su poder es más fuerte que el del diablo y si nos acogemos a Él, lo pondrá a favor nuestro.
Esa es la promesa que tiene para nosotros, que por encima de cualquier pecado horrible está Él ahí para socorrernos y ayudarnos a vencerlo. Es por eso que tenemos que estar firmes en el Señor y estar dispuestos a dejar el mundo, porque seguir a Cristo significa renunciar al mundo. Es cambiar los placeres mundanos que nos ofrece satanás por el gozo de agradar a Dios.
Porque cuando decidimos seguir a Cristo, Él cambia nuestro corazón y comenzamos a gozarnos en las cosas trascendentales que vienen del Espíritu y a gozarnos en las cosas de Dios de una manera inimaginable. Suena extraño tal vez, pero es así. Se crea una necesidad de saber cada vez más del Señor, de cómo piensa, de lo que quiere de nosotros y también de todas las promesas y bendiciones que nos ofrece cada día.
Y en la medida que más le conocemos, más queremos saber de Él y nuestra relación con Él se hace cada vez más y más estrecha, cambiando por completo nuestro entorno y la manera como vemos y experimentamos todo lo que nos rodea. Creo que no hay palabras para describir lo que se siente, pues cada ser humano tiene que vivirlo para poder entenderlo. Es experimentar el amor de Dios en su máxima expresión.
Yo hoy te invito a que te animes a entregar tu vida por completo a Dios para que vivas de primera mano lo que se puede experimentar al hacerlo. Es esa la única forma real y verdadera de vencer la adicción al pecado, que puede darnos placeres momentáneos pero mucho dolor al final. Mientras que vivir para Dios nos da un gozo y una satisfacción que son eternos. Pruebalo por ti mismo que no te arrepentirás.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.
Un sitio para reencontrarte con Dios
Cristianismo y otros temas de interés
Blog para jóvenes cristianos
Un lugar para reflexionar juntos....
Mensajes predicados por Juan Manuel Montané
Comentarios recientes