
Qué Pasó con el Cristianismo VerdaderoImage by Tep Ro from Pixabay (Imagen Pixabay)
Hay dos clases de cristianismo: El falso y el verdadero. ¿Pero qué pasó con el Cristianismo Verdadero? Lo veremos a continuación.
Cuando nosotros vamos a la Biblia y estudiamos en el libro de Hechos la historia de los primeros cristianos y de la Iglesia Primitiva, y la comparamos con el cristianismo de hoy, nos damos cuenta que de esa iglesia pura de entonces ya no queda nada.
Veamos lo que dice en Hechos 2:41-47 acerca de la Iglesia Primitiva: «Y perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones. Muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.
Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos».
Como podemos ver en ese tiempo los cristianos sí se entregaban verdaderamente a Dios y experimentaban un nuevo nacimiento. No había egoísmo y todos se preocupaban por el necesitado antes que en si mismos, «no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros», Filipenses 2:4.
Qué Pasó con el Cristianismo Verdadero
¿Qué Pasó entonces con el Cristianismo Verdadero? ¿Podemos decir que el cristianismo de hoy, tiene algún parecido con la iglesia primitiva? Yo diría sin temor a equivocarme que no. Existen algunas excepciones pero podemos afirmar que el cristianismo verdadero hoy no existe.
¿Y por qué ya no existe? Es una larga historia, pues no se acabó de la noche a la mañana sino que fue decayendo poco a poco, aun desde el tiempo de la iglesia primitiva. Porque una vez fueron muriendo los apóstoles el cristianismo se fue deteriorando, pervirtiendo y perdiendo esa verdadera esencia que tenía que ver con el amor de Cristo en sus corazones y el servicio a Dios y al prójimo.
Ya lo había profetizado el apóstol Pablo cuando advertia de antemano a sus hermanos en Cristo: «Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre. Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño.
Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados», Hechos 20:28-32.
Esto significa que aun desde la época de los apóstoles ya el diablo empezaba a infiltrarse en la iglesia, minando desde adentro su esencia y eficacia porque Pablo dice que de entre los mismos cristianos se levantarían falsos maestros para arrastrar a otros tras de ellos.
Y es por eso que los invita a estar alertas y les recomienda encomendarse a Dios y a su Palabra, la cual tiene el poder para edificar, instruir, redarguir y crecer en el conocimiento de Dios. Es por eso también que ya no hay un verdadero cristianismo, porque la gente no se quiere alimentar diariamente con la Palabra de Dios que es el alimento espiritual del alma; el que nos mantiene firmes en el proceso de santificacion, y en la preparacion para la eternidad.
El mundo de hoy está lleno de falsos cristianos, enanos espirituales que van a la iglesia cada semana, pero que jamás son transformados por el Espíritu Santo, porque son cristianos mundanos sin ningún testimonio de santidad que ofrecer. Los cristianos de hoy son falsos, frívolos e irreverentes que se conforman con sermones light que poco o nada tienen que ver con Dios y su Palabra.
Porque las iglesias de hoy son mas bien clubs sociales donde se reúnen los miembros para compartir y divertirse, pero no para aprender acerca de la Voluntad de Dios para nosotros. Y el otro punto es que como se les dice que con repetir una oración ya son salvos, sin tener que hacer nada mas porque Cristo ya hizo todo, entonces siguen viviendo una vida de pecado pisoteando la sangre de Jesús con la cuál nos ha comprado (ver Hebreos 10:26-31).
Es triste ver cómo el cristianismo verdadero del primer siglo se ha corrompido y pervertido. Pero eso no tiene porque afectarnos a todos, porque para eso tenemos la Palabra de Dios, para alimentarnos espiritualmente con la verdad y poder discernir qué pastores son aptos para guiarnos y quienes no.
La Palabra de Dios es un arma poderosa no solo para prepararnos para la vida eterna sino también para no dejarnos engañar por el enemigo que usa a muchos pastores para sus sucios propósitos. Estudiemos con vehemencia la Palabra de Dios que es la única cosa segura que nos mantendrá firmes en los principios de Dios y llevándonos a su conocimiento, para ser cristianos verdaderos y herederos del Reino de Dios.
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