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La Maldición de la Ley

La Maldición de la Ley

La Maldición de la Ley (Image by nahirbarraza7 from Pixabay)

La Biblia dice que los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldición. ¿Qué significa eso? Lo veremos ahora.

Dice así: «Todos los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldición pues por la Ley ninguno se justifica para con Dios, porque el justo vivirá por la fe», Galatas 3:10-11

La Maldición de la Ley

¿En qué radica entonces la maldición de la Ley? ¿Es acaso mala la Ley? No, porque la Palabra de Dios dice que la Ley es Santa y el mandamiento perfecto (Romanos 7:12). Cuando la Palabra de Dios dice que todos los que dependen de las obras de la Ley están bajo maldicion, significa que todo el que crea que puede cumplir la Ley por sus propios méritos es maldito, porque jamas lo logrará.

Esto significa que la Ley en sí misma no puede perfeccionar a nadie, pues esta solo puede mostrarnos nuestras debilidades y pecados pero no los puede quitar. La Ley es como un espejo que refleja nuestros pecados pero no los quita. El espejo por ejemplo nos muestra si estamos sucios, despeinados o desarreglados pero no puede hacer nada más. El limpiarnos, peinarnos o arreglarnos lo tenemos que hacer nosotros, no el espejo.

Del mismo modo la Ley nos muestra nuestros pecados, y como tampoco nosotros podemos resolver el problema del pecado por nosotros mismos, entonces ella nos sirve para darnos cuenta que necesitamos a un Salvador y nos lleva a Cristo. «Cristo entonces nos ha redimido de la maldición de la Ley a fin de que por la fe recibiesemos la promesa del Espíritu», Gálatas 3:13-14.

Antes de Cristo, el hombre para ser limpiado de sus pecados, debía realizar un ritual que se hacía en el templo. Cada año, en el dia de la Expiación, todo el pueblo debía humillar su corazón ante Dios, mostrando un sincero y genuino arrepentimiento por sus pecados. Entonces el Sumo Sacerdote entraba en el Lugar Santisimo y ofrecía sacrificios, primero por sus propios pecados y luego por los del pueblo.

Pero esos sacrificios eran solo un ritual que se hacía para tipificar el verdadero sacrificio de Jesús que vendría muchos siglos más tarde, pero jamás quitaba el pecado ni perfeccionaba al hombre, (Hebreos 10:1-4). Solo la sangre preciosa de Jesús a través del Espíritu Santo puede lograrlo hoy.

Por eso dice en Romanos 8:3-4 lo siguiente: «De tal manera que lo que era imposible para la ley, por cuanto era débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu».

Así pues que si verdaderamente creemos, no somos condenados porque la fe nos pone en armonía con la Ley que es el carácter de Dios, pues el Espíritu nos ayuda y nos empodera en nuestra debilidad (Romanos 8:26), para poder guardarla. Porque la Ley no permitirá a nadie ser salvo a menos que tenga la justicia de Cristo que es por la fe.

Y el guardar dicha Ley no se nos hace ya difícil, porque con el nuevo nacimiento recibimos un corazón nuevo, un corazón puro capaz de guardar la Ley, por el poder del Espíritu Santo, el cual entra a morar en nosotros por fe.

Solamente en Cristo el pecador encuentra descanso de la maldición de la Ley porque en Él la justicia de la Ley es cumplida en todos nosotros (Romanos 10:4). Es la justicia de Jesús, y sus méritos de perfección y pureza, los que una vez imputados por Cristo sobre nosotros nos hacen capaces, no solo de cumplir la Ley a cabalidad y sin dificultad, sino que además ns puede limpiar de todo pecado, llevándonos a la misma perfección de Cristo.

Pero esto requiere permanecer en Cristo y vivir aferrados a El, sin dejarnos soltar por nada del mundo. Jesús dijo que al igual que la hoja separada del árbol se seca y muere, del mismo modo nosotros separados de Él, nada podemos hacer.

Estamos viviendo tiempos muy difíciles que ameritan más que nunca estar bien aferrados a nuestro Salvador Jesucristo, andando alertas y vigilantes porque el tiempo se acorta cada vez más y el diablo no descansa en su ardua tarea de alejarnos de Dios.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

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Esta entrada fue publicada en mayo 30, 2024 por en Conociendo a Dios y etiquetada con , .
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