
Cuál Es el Manual de Instrucciones del Cristiano (Image by StockSnap from Pixabay)
Quien ofrece un producto incluye el manual de instrucciones. Dios también nos dejó uno para prepararnos para el cielo y lo veremos ahora.
Todo producto nuevo que sale al mercado, sea un electrodoméstico, un equipo de sonido, de televisión o cualquier tipo de maquinaria, requiere que vaya acompañado de un manual de instrucciones, en el que el fabricante explica la manera adecuada de usarlo.
Cuál Es el Manual de Instrucciones del Cristiano
Dios, que es el Creador del universo y cuya obra maestra ha sido el hombre, nos ha dejado también un manual de instrucciones. Ese manual es precisamente para enseñarnos a vivir mejor y poder estar en armonía con el resto de la Creación. Pero ese manual de instrucciones es el que también nos ayuda a prepararnos para la eternidad, y ese maravilloso manual del que hablamos es llamado la Palabra de Dios.
La Palabra de Dios el Manual de Instrucciones del Cristiano
Dios nos insta en Santiago 1:22 a «ser hacedores de su Palabra y no tan solo oidores», y para eso nos ha dejado una guía, escrita por hombres, pero inspirada por Él mismo. Es como si hubiera dictado cada una de las verdades que nos quería dejar, a hombres comunes y corrientes como tu o como yo que estuvieron dispuestos a obedecer a Dios y a hacer su Santa Voluntad.
Y ese manual de instrucciones ha de ser nuestro guía espiritual diario, como la brújula lo es al viajero, porque es ella la que nos muestra el camino angosto que nos llevará a la eternidad. Por eso dice el Señor: «Te haré entender y te enseñaré el camino por el que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos», Salmo 32:8. ¿De qué otra manera podría hacernos entender y enseñarnos el Señor si no es a través de su Palabra?
La Biblia nos muestra con claridad nuestros deberes, purifica nuestra mente, conmueve nuestro corazón, y llena de paz, gozo y tranquilidad a nuestro espiritu. La Palabra de Dios es el alimento espiritual que nos conecta con Dios y nos fortalece para mantenernos firmes y victoriosos ante las dificultades de un mundo caótico como el nuestro.
La Biblia nos enseña a discernir entre lo bueno y lo malo, y nos capacita a través del Espíritu Santo, para enfrentar las asechanzas del enemigo que no descansa. En las Sagradas Escrituras hallaremos valiosas gemas escondidas, solo encontradas por aquellos que estén dispuestos a buscarlas con vehemencia y ahínco.
Son los tesoros de Dios para quienes con un corazón humilde y sediento de conocerle le buscan diariamente de mañana. Debemos aprender algo nuevo cada día de la Palabra de Dios para guiarnos y para protegernos del mal, porque es una lámpara que ilumina nuestro camino (Salmo 119:105), sin dejarnos tropezar o caer.
Porque Dios se nos revela a través de su Santa Palabra, expresándonos su Voluntad y si la creemos, aceptamos y ponemos por obra puede transformarnos al carácter de Cristo, que es la medida que Él nos exige. Si el mundo está como está, es porque los que decimos ser hijos de Dios no estamos estudiando la Biblia como debiéramos.
El Señor dijo en Oseas 4:6 a través del profeta: «Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos». Y es por eso que vamos derechito hacia la destrucción inminente de nuestro planeta, por el orgullo, el egoísmo y la frivolidad de todos los que dicen ser cristianos pero que con su proceder niegan a Cristo.
Que nuestro propósito a partir de hoy sea escudriñar las Escrituras porque en ellas hay poder y vida para encauzar debidamente nuestro camino. No permitamos que el mundo y los deleites o entretenimientos vanos de este, nos quiten el tiempo necesario para conocer más a Dios y estar en su Presencia.
Recordemos que este mundo es temporal y pronto acabará, y no vale la pena que por tan poco, nosotros desechemos toda una eternidad con Cristo, y las Sagradas Escrituras son las que nos preparan para encontrarnos con Él, y ser aceptados en el cielo. Porque las Sagradas Escrituras son inspiradas por Dios y nos enseñan su Voluntad; nos corrigen acerca de esas cosas que no le agradan y nos instruye en justicia a fin de que seamos perfectos y santos como El también es santo (2 Timoteo 3:16-17).
Oremos y clamemos a Dios pidiendo la sabiduría y el discernimiento necesarios para poder comprender esos sagrados escritos, recibir la luz necesaria que nos mantenga firmes en la verdad, y no dejarnos arrastrar por las frivolidades de este mundo que perece.
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