Muchos dicen llamarse cristianos y no lo son porque no tienen al Espíritu Santo. ¿Quiénes reciben al Espíritu? Lo veremos según la Biblia.

Quiénes Reciben el Espíritu Santo

El Espíritu Santo es un don de Dios dado solamente a quienes estén dispuestos a obedecer al Padre, sometiéndose por completo a su Santa Voluntad (Hechos 5:32).

Eso significa que quienes no estén dispuestos a obedecerle a Dios, jamás tendrán al Espíritu Santo. Veamos como lo expresa el Señor: «El que tiene mis mandamientos y los guarda, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre; y yo lo amaré y me manifestaré a él «, Juan 14:21.

Y en Juan 14:23-24 lo ratifica cuando dice: «El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él». Porque el Espíritu Santo es Cristo mismo en nuestros corazones frágiles y vulnerables, que nos hace fuertes para vencer el pecado.

El Espíritu Santo no solo es nuestro Consolador en los difíciles momentos de prueba, sino que es nuestro Ayudador y Capacitador para obedecer a Dios, y para enfrentar las tentaciones y debilidades.

Pero cómo Jesús mismo dice, El se manifestará en nosotros, sólo si estamos dispuestos a guardar sus mandamientos. En Juan 14:15-17 dice también: «Si me amáis, guardad mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: es el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce».

Cuando nosotros desobedecemos los mandamientos de Dios, inmediatamente nos ponemos de parte del mundo, regido por satanás y no podemos entonces recibir al Espíritu Santo como lo afirma el Señor.

Pero cuando estamos dispuestos a someternos a Dios, obedeciendo su Palabra aunque no sepamos cómo, es cuando el Espíritu Santo entra a morar en nosotros y nos capacita para lograrlo.

Pero También nos mantiene firmes en el camino correcto, porque «nos convence de pecado, de justicia y de juicio, y nos guía a toda verdad» (Juan 16:8 y 13), recordándonos todo lo que Jesús nos enseñó.

Asi lo dice Juan 14:26: «Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os en

Eso significa que cuando nosotros deseamos hacer algo que vaya en contra de la Voluntad de Dios, entonces el Espíritu Santo nos hace sentir incómodos y nos recuerda que eso ofende a Dios, y entonces ya no lo hacemos.

Por eso en el Salmo 32:8 dice el Señor: «Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos». El Espíritu Santo se convierte en nuestra brújula, dirigiéndonos a través del estudio de la Biblia y la ferviente oración, por el camino que debemos andar. Y nosotros solo tenemos que dejarnos guiar.

En conclusión, aunque muchos dicen llamarse cristianos no lo son porque no tienen al Espíritu Santo; pues si lo tuvieran, no actuarían como el mundo lo hace.

Clamemos pues a Dios para que nos ayude a ser obedientes a su Palabra y podamos recibir al Espíritu Santo, para que nos nos haga idóneos para entrar al cielo, porque ningún pecador será recibido allá.

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