Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Requisitos para Entrar al Cielo

Requisitos para Entrar al Cielo

Requisitos para Entrar al Cielo (Foto Pixabay)

La entrada al Cielo que anhelamos, es el resultado de un camino que todos tendremos que recorrer. Veremos de qué se trata según la Biblia.

La entrada al Cielo que tanto anhelamos todos, es el resultado final de un largo camino que comenzamos a recorrer de la mano de nuestro amado Salvador, al arrepentirnos de corazón y confesar nuestros pecados a Dios. Ese camino puede ser difícil al principio, dado que venimos de una vida desordenada y de pecado, sin mayores límites ni respeto a Dios.

Pero que en la medida en que nos vamos relacionando con Dios y con nuestro Salvador, se va haciendo menos tortuoso, porque el Señor nos va allanando el sendero. Es a través de ese camino, que vamos trabajando con ahínco y de la mano de Cristo, para conocer e ir aprendiendo los requisitos que el Señor nos exige para entrar al cielo.

Requisitos para Entrar al Cielo

¿Pero cuáles son los requisitos para entrar al cielo?

1. El primero de ellos es «Morir al YO». El YO es ese amor desmedido hacia nosotros mismos que hemos construido desde pequeños, y que nos ha convertido en seres egocéntricos, cuyo principal objetivo es hacer lo que nos gusta, sin tener en cuenta la Voluntad de Dios. Ese YO, cuando lo tenemos bien desarrollado, nos hace arrogantes y egoístas, sentimientos totalmente opuestos para alcanzar los propósitos de Dios.

Dice en Proverbios 21:4 que «los ojos altivos y el corazón arrogante son la lámpara de los impíos, y son pecado». ¿Y por qué? Porque un corazón arrogante jamás se someterá a Dios. No puede, porque su dios es su propio YO. Tampoco estará dispuesto a sacrificarse por servir a otros, y todo esto va en contra de Dios y sus principios.

Cristo es bastante claro cuando dice: «Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo», Lucas 14:33. Y renunciar a todo significa en primera instancia, renunciar a nuestro YO, con todo lo que ello implica.

2. Someternos a Dios: Uno de los mas importantes requisitos para entrar al cielo es el sometimiento completo de nuestra voluntad a la voluntad de Dios. Es por eso que tenemos que deshacer nuestro YO, porque quien no renuncia a su YO, tampoco podrá someterse a Dios y entonces estará perdido.

En Mateo 16:24 el Señor dijo: «Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame». Aquí está bastante claro lo que el Señor nos exige. Negarnos a nosotros mismos es negarnos a nuestros propios gustos y deseos, para tomar la cruz de Cristo, y seguirlo. Eso es sometimiento completo a Él.

Es hacer la Voluntad de Dios por encima de todo, porque Dios debe estar siempre por encima de todo lo demás. Dios tiene que ser nuestra mas grande prioridad en la vida. Es dejar de pensar como pensábamos, dejar de buscar lo que queríamos, y dejar de hacer lo que antes hacíamos, para seguir haciendo solamente lo que Dios quiere que hagamos.

Es obedecer fielmente lo que Dios nos exige y quiere de nosotros, porque la obediencia es la parte tangible y evidente de que estamos sometidos a Dios.

3. Ser como Cristo. Es transformar nuestro carácter defectuoso y lleno de pecado, hasta alcanzar la santidad del carácter de Cristo, quien a pesar de todas las malas influencias del mundo, y a pesar de haber tenido un carácter en semejanza de pecado, nunca pecó.

Es alcanzar esa perfección de carácter que Cristo tuvo a su paso por la tierra (Efesios 4:13), porque Cristo es nuestro modelo, y con base en ese carácter es que todos seremos juzgados. Pero para lograr eso tenemos que estudiar su carácter.

Saber cómo pensaba, cómo actuaba y cómo era su relación con el Padre, porque es ahí donde está la clave de todo. Y para saber todo eso, es decir, para conocer a Cristo en toda su dimensión, tenemos que estudiar las Sagradas Escrituras, porque las Escrituras son las que dan testimonio de Él, según sus propias palabras en Juan 5:39.

4. El Servicio al prójimo. No podemos decir que somos salvos si no nos estamos preocupando por la suerte de nuestro hermano. El mundo agoniza sin Dios, y es nuestro deber no solo compartir el evangelio con otros sino también brindarles un apoyo, un servicio o una ayuda oportuna en sus momentos de dificultad.

Porque somos los embajadores de Cristo aquí en la tierra, tenemos que ser también sus manos y su corazón. Tenemos que dar pan al que no tiene, una palabra de aliento al angustiado o un caluroso abrazo al que lo necesita. Tenemos que ser también tolerantes y amorosos, pero sobre todo, humildes de corazón como Cristo lo era.

En 1 Corintios 10:24 dice el apóstol: «Ninguno busque su propio bien, sino el del otro». Así de puntual es el deseo de Dios, pensar primero en el otro antes que en nosotros, y para poder hacer eso, necesitamos el amor de Cristo, no de otra manera.

Clamemos a Dios en oración para que a través de su Santo Espíritu seamos transformados, y podamos alcanzar esa medida de perfección que necesitamos para entrar al cielo, porque nada de eso podemos lograrlo solos.

Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la forma en que podemos llevar la Palabra de Dios a todo rincón. Gracias.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Información

Esta entrada fue publicada en abril 23, 2022 por en Descubriendo la Verdad, Vida Eterna y etiquetada con , , .
Por qué seguir a Jesus. com

Un sitio para reencontrarte con Dios

Lumbrera

Cristianismo y otros temas de interés

Piensa en Dios

Blog para jóvenes cristianos

Blog para jóvenes cristianos

Un lugar para reflexionar juntos....

SOLTAR LA PALABRA

Mensajes predicados por Juan Manuel Montané