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Cómo Podemos Ponernos en Armonía con Dios

Cómo Podemos Ponernos en Armonía con Dios

Cómo Podemos Ponernos en Armonía con Dios (Image by md shamim reza from Pixabay)

El pecado rompió toda relación de intimidad con Dios. Pero, cómo podemos ponernos nuevamente en armonía con Dios? Lo veremos ahora.

El hombre fue creado para vivir en armonía con Dios, pues fue creado a imagen y semejanza del Creador (Génesis 1:29). Sin embargo, con la entrada del pecado, el hombre perdió esa íntima relación con Dios, y fue expulsado del Edén. Desde entonces, todos heredamos esa naturaleza pecaminosa y carnal que nos mantiene alejados del Padre.

Cómo Podemos Ponernos en Armonía con Dios

Pero entonces cómo podemos ponernos en armonía con Dios nuevamente? Solo a través de Cristo. Recordemos sus propias palabras. El dijo: «Yo soy el camino, la Verdad y la Vida; nadie viene al Padre sino por mí», Juan 14:6. Ahora bien, si Cristo es el camino, entonces cómo llegamos a Cristo? Esa fue la pregunta que se hicieron muchos el día de Pentecostés, cuando se reconocieron como pecadores y que querían ser salvos. Ellos preguntaron: «¿Qué haremos?», y la respuesta del apóstol Pedro fue: «Arrepentíos» y en otra ocasión les dijo: «Arrepentíos y volveos a Dios, para que sean borrados vuestros pecados», (Hechos 2:38 y 3:19).

Así que el primer paso para llegar a Cristo es arrepentirnos genuinamente de nuestros pecados, y con la firme intención de dejarlos atrás. No existe arrepentimiento sincero sin el compromiso de dejar de pecar. Y un arrepentimiento genuino es sentir una profunda vergüenza por tales pecados y sobre todo una gran tristeza por haber ofendido a Dios, llevándonos al compromiso sincero de abandonarlos definitivamente.

Pero es imposible renunciar al pecado a menos que comprendamos la magnitud del mismo, teniendo en cuenta no solamente cuánto daño hace a nuestro entorno y a nosotros mismos sino al hecho de que nos mantiene separados de Dios por completo. Dice así en Isaías 59:2-4: «Porque vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír».

Dios no puede soportar el pecado, y por eso es que tantas veces que en oración clamamos por algo, que aún puede ser su Voluntad pero que El no responde, puede deberse muy ciertamente a que andamos en desobediencia y pecado. Es por eso que tenemos que ponernos a cuentas con Dios a diario, pero no solamente por su perdón, sino pidiendo que nos ayude a dejar aquellos pecados que tanto nos cuesta dejar.

En Isaías 1:16-18 dice lo siguiente el Señor: «Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda. Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana».

Qué maravillosa promesa. Sin embargo, y aunque hay pecados que podemos abandonar fácilmente, hay otros que requieren de un mayor esfuerzo que solamente Dios nos puede dar. Así que tenemos que buscar a Dios, para que a través de su Santo Espíritu, no solo nos motive, sino también que nos capacite para dejar el pecado atrás porque es «Dios el que pone en nosotros tanto el querer como el hacer, por su buena Voluntad», Filipenses 2:13.

Concluyendo podemos decir, que aunque es solo a través de Cristo que podemos ponernos en armonía con Dios, Él no puede servir de puente para llegar a Dios, si no hay arrepentimiento genuino, y un deseo ferviente de querer hacer la Voluntad del Padre, como Jesús lo hizo a su paso por la tierra. Porque recordemos que Dios no obliga a nadie.

El simplemente nos ha abierto el camino para el arrepentimiento y el perdón, que nos puede poner nuevamente en armonía con Dios y nos da la Salvación, pero somos nosotros los que tenemos que estar dispuestos a aceptar sus requerimientos y condiciones, que a la final, no son tan difíciles de cumplir, sobre todo teniendo en cuenta el maravilloso premio que es la Vida Eterna. ¿No crees que valga la pena?

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Esta entrada fue publicada en enero 31, 2024 por en Transformación en Cristo y etiquetada con , .
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