Alguna vez te has preguntado por qué Dios no actúa en nuestras vidas como quisiéramos? Existen varias razones que veremos a continuación.
A veces queremos respuestas de Dios y no las obtenemos. Oramos, y sentimos que Dios no nos escucha porque no responde. ¿Será acaso que de verdad Dios no escucha? ¿O será que escucha pero no responde?
Bueno, la verdad es que si hay ocasiones en que Dios no nos escucha y existen razones para eso. Y hay ocasiones también en las que Dios nos escucha pero no responde de la manera que queremos, porque en su sabiduría sabe lo que mas nos conviene.
Pero cuando escucha y no responde, puede ser que andamos en franca desobediencia a Él, o tenemos algún pecado escondido que no queremos reconocer o confesar. Así lo expresa en Isaías 59:2 de manera literal:
«Porque vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar su rostro de vosotros, para no oír».
Recordemos que la misericordia de Dios es para quienes están dispuestos a reconocer sus pecados, arrepentirse, confesarlos y dejarlos atrás.
Porque «el que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia», dice en Proverbios 28:13.
Quiere decir que la brecha que hay entre Dios y el pecador se cierra y se restablece la relación con el Padre solo a través del arrepentimiento y la conversión, que alcanzamos también a través de Cristo.
Es por eso que debemos analizar nuestro comportamiento para descubrir cómo andamos con respecto a los mandamientos de Dios, si es que andamos en desobediencia de algunos y deteriorando así nuestra relación con El.
Pero si no es ese el caso, entonces Dios sí nos escucha siempre como un padre amantísimo que se preocupa por las inquietudes y preocupaciones de sus hijos, pero no siempre responde de manera inmediata, o no responde de la manera que quisiéramos, porque Él sabe mejor que nadie qué es lo que necesitamos, cómo lo necesitamos, y cuándo lo necesitamos.
Por Qué Dios No Actúa en Nuestras Vidas Como Quisiéramos
A veces sentimos que Dios no actúa en nuestras vidas como quisiéramos, y puede ser cierto, porque a veces lo que queremos no es precisamente lo que nos conviene, y puede ser también porque Dios tiene algo mucho mejor para nosotros, que ni siquiera nos imaginamos.
Hay una maravillosa promesa que dice: «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman», 1 Corintios 2:9.
Dios nunca deja de sorprendernos con sus maravillosos dones y bendiciones para quienes somos fieles y obedientes a sus principios.
Sin embargo, existe otra importante razón para que Dios no actúe en nuestras vidas y es porque muchas veces, queremos que actúe pero no descansamos con fe en Él para que lo haga, a su tiempo y a su manera, porque la oración debe ir siempre acompañada de fe.
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