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Que Pasará con los Pecados No Confesados

Que Pasará con los Pecados No Confesados

Que Pasará con los Pecados No Confesados (Image by Dimitris Vetsikas from Pixabay)

Dios perdona si de corazón le confesamos nuestros pecados. Qué pasará entonces con los pecados no confesados? Veremos qué dice la Biblia.

En el Cielo existen varios libros en los que se registran todos nuestros actos. Sin embargo, nuestros malos actos son borrados de dichos libros cuando arrepentidos los confesamos a Dios, y no serán tenidos más en cuenta. Porque como dijo Dios en Isaías 43:25, nunca se acordará más de ellos. «Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; y vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio», Hechos 3:19.

Porque al confesar nuestros pecados a Dios, estamos reconociendo que obramos mal, que hemos ofendido al Creador y que estamos dispuestos a dejar de pecar. Pero además con esto, estamos reconociendo Su autoridad sobre nosotros y que estamos dispuestos a someternos a Él.

Que Pasará con los Pecados No Confesados

¿Pero entonces qué pasará con los pecados no confesados? ¿Cómo podría esto afectar nuestra Salvación y nuestra relación con Dios? Dice en Apocalipsis 20:12 lo siguiente: «Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras».

Esta fue una visión que tuvo el apóstol Juan. Pero no solamente los muertos serán juzgados, sino todos. Porque todos tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo para responder por nuestras obras, (2 Corintios 5:10), es decir, que todos seremos juzgados. Porque a la Venida del Señor, muchos estarán vivos y serán también juzgados. De tal manera que como dijimos anteriormente, los pecados confesados serán borrados, pero los no confesados no lo serán, y los únicos que perderán son aquellos que no quisieron confesarlos, porque estos al final del tiempo los condenarán.

Podemos ocultar nuestros pecados y faltas a todo el mundo pero menos a Dios. Cuando el Señor venga, muy probablemente nos vamos a sorprender por muchas personas que conocemos y que se presentaban integras e intachables a nuestros ojos, pero que serán condenadas por Dios, porque tal vez no eran lo que parecían, porque hubo tal vez pecados escondidos, de los cuales no se quisieron arrepentir; algunos pecados no confesados, y que Dios al final, no pudo pasar por alto.

Porque solo Él conoce las verdaderas intenciones del corazón. El Señor supo del pecado de Adán y Eva antes de confrontarlos. Lo mismo pasó cuando Caín mató a su hermano Abel. Sin embargo Dios les preguntó acerca de lo que habían hecho, no porque no supiera lo que hicieron, sino porque quería conocer la reacción de cada uno, y esperaba un arrepentimiento sincero y genuino de su parte. Y lo mismo pasa con toda la humanidad hoy.

Dios sabe de antemano cada cosa inadecuada que hacemos, las palabras ociosas que proferimos y aun los pensamientos negativos u ofensivos que pasan por nuestra mente acerca de alguien y que no agradan a Dios. Y espera que reaccionemos y las confesemos a Él, porque recordemos que el pecado nos aleja de Dios. Dice en Isaías 59:2 lo siguiente: «Porque vuestras iniquidades han hecho división entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho ocultar de vosotros su rostro para no oír».

Dios no está dispuesto a escucharnos mientras no nos pongamos a cuentas con Él. Por eso dice en Isaías 1:28: «Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana». Dios puede y quiere perdonar cualquier pecado por grave que sea, pero siempre que estemos dispuestos a arrepentirnos de corazón, a confesarlos y a cambiar de vida, dejando el pecado atrás.

En Proverbios 28:13-14 dice: «El que encubre sus pecados no prosperará; Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios; Mas el que endurece su corazón caerá en el mal». Encubrir nuestros pecados no servirá de nada porque Dios todo lo sabe e implica arrogancia y desconocimiento de la autoridad y la supremacía de Dios.

Y encubrirlos es endurecer el corazón, bajo una capa de arrogancia y rebeldía contra Dios, algo que nos separa definitivamente de Él, y nos deja fuera de sus planes de Salvación. Recordemos que la Salvación es para todos, pero para todos los que estén dispuestos a someterse a Cristo y a vivir de acuerdo a sus principios. De tal manera que quienes no quieren comprometerse a hacerlo, quedarán por fuera de pasar la eternidad con El.

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Esta entrada fue publicada en diciembre 28, 2023 por en Descubriendo la Verdad y etiquetada con , .
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