Los cristianos decimos con orgullo ser hijos de Dios, pero entendemos lo que significa ser un hijo de Dios? Veamos lo que dice la Biblia.

En el libro de Juan 13:3-5 dice así: «Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido».

Jesús siendo Dios, y el Gran Maestro aquí en la tierra, no escatimó ninguna acción de siervo, para demostrarnos que la grandeza no se mide por los títulos o la posición de jerarquía, sino por el hecho de trabajar arduamente en el campo del servicio al prójimo, movido por el amor del Padre.

«Y después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho?  Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 

Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis», Juan 13:12-15.

Esa no era la labor de un Maestro, sino de un siervo, pero Jesús, sin pensarlo dos veces lo hizo para demostrar su humildad a los discípulos y para darles también el ejemplo a ellos y a nosotros hoy, del espíritu de servicio que nos debe mover en el Reino.

Qué Significa Ser un Hijo de Dios

Nosotros al seguir a Cristo, debemos tener la certeza de que como Hijos de Dios, ya El nos ha dado todo, y de que nuestra morada está en el cielo, al lado de Jesús, por toda la eternidad. Pero mientras tanto, Jesús nos ha dejado una tarea que cumplir y es la de trabajar aquí en la tierra por todos los que aun no conocen a Dios. Y esa tarea es uno de los requisitos para entrar al cielo.

Porque los hijos de Dios “somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para anunciar las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a su luz admirable«, 1 Pedro 2:9. Porque como dice el versículo, Dios nos llamó de las tinieblas a su luz para anunciar, promover, trabajar y para expandir el evangelio.

Los hijos de Dios tenemos que predicar el evangelio, si queremos que Jesús venga pronto, porque Él no vendrá hasta entonces. El dijo en Mateo 24:14, después de haber hablado de todas las señales antes del fin: «Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin».

Ser hijos de Dios tiene innumerables privilegios que todos conocemos, pero ser hijos de Dios tiene también serias responsabilidades para con Dios; responsabilidades que no estamos cumpliendo.

No descuidemos nuestro trabajo por las almas perdidas, porque si no estamos haciendo nada por eso, Dios no nos aceptará en las mansiones celestiales.

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