Mucho se habla acerca de la Vida Eterna. Pero cuál es el significado de la Vida Eterna y cómo alcanzarla? Veamos lo que dice la Biblia.
Significado de la Vida Eterna
La Vida Eterna es pasar la eternidad con Dios y con su Hijo Jesucristo en un mundo maravilloso, cuya esperanza nos permite soportar todo lo malo que tenemos que vivir en la actualidad.
Jesús prometió venir por nosotros muy pronto para llevarnos al cielo. El dijo: «En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis», Juan 14:2-13.
Y sabemos que será pronto porque también habló de unas señales que precederían su venida y que las estamos viendo cumplir ante nuestros ojos (Mateo 24).
Sin embargo, y aunque esa gran promesa es para todos, no todos la aceptarán porque no están dispuestos a cumplir con los requerimientos que Dios nos exige para entrar al cielo.
Porque Cristo no solo vino para salvarnos sino también para enseñarnos a vivir en santidad aquí en la tierra, y poder entonces ser aceptados luego en el Cielo.
Por eso el apóstol Pablo nos insta a purificarnos cuando dice en 2 Corintios 7:1 lo siguiente: «Por tanto, amados, teniendo estas promesas, limpiémonos de toda inmundicia de la carne y del espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios».
La santidad no es una opción, sino una obligación, porque “sin santidad nadie verá a Dios”, según dice en Hebreos 12:14.
La Salvación es un proceso de santificación y crecimiento espiritual . Todos tenemos que prepararnos para entrar al cielo, permitiendo al Espíritu Santo que nos transforme.
Y el que se preparó entrará al cielo pero el que desperdició su tiempo en banalidades será condenado ya, sin excusas ni justificaciones.
El tiempo de Gracia es hoy y todavía tenemos tiempo de arrepentirnos, de entregarle nuestra vida al Señor sometiéndonos a su Voluntad y con la firme decisión de dejar el pecado atrás.
Si nosotros hacemos eso, el Espíritu Santo vendrá en nuestra ayuda y nos empoderará, nos capacitará para renunciar definitivamente al pecado y guardar de manera obediente la Ley de Dios, como El mismo nos lo exige.
Tenemos que estar dispuestos a someternos en obediencia a Dios y aceptar esa poderosa ayuda que necesitamos para alcanzar el objetivo. solos jamás podremos alcanzar los estándares de Dios para entrar al cielo, pero a través de Cristo sí.
Si este artículo te parece interesante, compártelo. Es esa la mejor manera de llevar el evangelio a todo rincón.





Deja una respuesta