
Qué es la Vida Eterna
La vida eterna es una promesa de Dios, y consiste en una vida más allá de esta. Veamos de qué se trata según la Biblia.
La vida eterna es una promesa de Dios, y consiste en una vida mas allá de esta. Una hermosa vida donde no habrá ni frío ni calor, ni angustia ni dolor.
Una vida donde la paz y el amor imperarán entre todos sus habitantes. Una vida sin enfermedades ni maldad, sin tristeza ni miedo; sin preocupaciones ni pecado.
En una sola palabra será como vivir en el paraíso, y si será un verdadero paraíso en el cielo.
Pero para llegar hasta allá hay un camino que recorrer y una preparación que tendrá que efectuarse aquí en la tierra, porque no basta con desear alcanzarla solamente y ya.
Para alcanzar la Vida Eterna todo cristiano debe trabajar por conquistarla, con esfuerzo y dedicación, preparando su carácter hasta alcanzar el nivel perfecto que nos exige Dios para entrar al cielo.
El apóstol Pablo compara el camino al cielo con una carrera de rendimiento como las que vemos en las competencias deportivas.
Dice en 1 Corintios 9:24 lo siguiente: «¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis».
Sin embargo, mientras los que corren en las competencias del mundo, obtienen una corona corruptible, en el caso de la Vida Eterna, los cristianos que nos preparemos para tal meta, obtendremos una corona incorruptible y eterna (1 Corintios 9:25).
Además, en la carrera por la Vida Eterna muchos pueden ser los vencedores, si se aferran a Cristo quien estará gustoso de guiarlos en el proceso.
Porque la Vida Eterna es el premio supremo que Dios promete a todo cristiano que se esfuerce por alcanzarlo.
Qué Es la Vida Eterna
Pero para definir mejor lo que es la Vida Eterna, veamos lo que dijo Jesús en Juan 17:3: «Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado». O sea que la Vida Eterna consiste básicamente en conocer a Dios y a Jesucristo nuestro Salvador.
¿Y entonces cómo podemos conocerlos? Pues solo existe un medio y consiste en el estudio de la Palabra de Dios, porque precisamente para eso fue que Dios nos dejó este libro que da testimonio de ellos.
Jesús dijo: «Escudriñad las Escrituras; porque en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí», Juan 5:39.
Es por eso que tenemos que estudiar a diario la Biblia, para poder conocer a Cristo nuestro Salvador. Es imposible ser salvos sin el conocimiento de Cristo, y solo a través de las Sagradas Escrituras podemos conocerlo.
No podemos decir que somos seguidores y que creemos en alguien que no conocemos, y básicamente eso es lo que pasa dentro del cristianismo de hoy, que como no conocen al Señor, no viven de acuerdo a sus principios.
Y si no viven de acuerdo a los principios de Cristo, aunque ellos digan conocer a Cristo, el Señor en su venida les dirá: «No os conozco, apartaos de mi hacedores de maldad«, (Mateo 7:23).
Pues Él también dijo: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos», (Mateo 7:21)
Al cielo entrarán solo aquellos que sean obedientes a sus principios, principios que están plasmados solo en la Palabra de Dios.
¿Y qué pasará con los desobedientes? Lo dice el apóstol en 2 Tesalonicenses 1:6-9 al expresar lo siguiente:
«Cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, dará retribución a los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo; los cuales sufrirán pena de eterna perdición, y serán excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder».
No habrá excusa para nadie cuando el Señor se presente en las nubes del cielo. Nadie podrá decir que no sabía acerca de esto, ni tampoco que su pastor no se lo enseñó, porque las biblias se encuentran por montones en todas partes y la gran mayoría de cristianos tienen una, arrumada y empolvada en algún rincón de su casa, pero la tienen.
Y si no la estudian es porque no quieren porque aun tenemos plena libertad para hacerlo. Sin embargo, muy pronto vendrán días en que no será más así.
Vendrán días tan horribles que muchos añorarán tener una Biblia para estudiarla y no la hallarán. Está profetizado eso también. Lo dice en Amós 8:11-12:
«He aquí vienen días, dice Jehová el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan, ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová. E irán errantes de mar a mar; desde el norte hasta el oriente discurrirán buscando palabra de Jehová, y no la hallarán».
Todo tiene un tiempo en la vida dice Salomón, y el tiempo de Gracia, de arrepentimiento y de buscar a Dios es ahora, porque para aquellos tiempos de desolación y dolor, ya será demasiado tarde.
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