
Cómo Evitar Ser Engañados (Image by Gerd Altmann from Pixabay)
Hay tantas iglesias y denominaciones que cuesta saber quiénes tienen la verdad y quiénes no. A continuación veremos cómo evitar ser engañados.
En la actualidad el engaño es parte de nuestra cotidianidad. Somos engañados por el vecino, el maestro, el vendedor y aún por los mismos miembros de la familia porque tristemente se perdió el respeto y el amor por los demás. Pero nosotros también mentimos y engañamos a todos a diario, por una razón muy simple y es, porque nos hemos alejado de Dios, y porque hemos aprendido a seguirle el juego al diablo quien ha sido engañador desde el principio.
Sin embargo, debemos recordar que cuando mentimos o engañamos a alguien, le estamos dando la espalda a Dios y honrando a satanás, porque engañar o mentir va en contra del noveno mandamiento establecido por Dios, que dice «no mentirás».
Pero al estar en el juego del engaño, entran también todas aquellas ideas y filosofías religiosas creadas por el hombre y sustentadas por el enemigo, que han dado como resultado las innumerables doctrinas que circulan por ahí y que distorsionan por completo las enseñanzas de Cristo, confundiendo a muchos que aman a Dios y que no saben qué camino coger, a quién seguir, o a quién creer.
Unos dicen una cosa de manera convincente, pero otros pueden expresar otra totalmente opuesta con la misma seguridad y convicción, que cuesta bastante dudar de lo que afirman ¿Y entonces? ¿A quién creerle si ambos parecen tener la verdad? Pero si la verdad es una sola, y ambos parecen tenerla, como saber cuál de los dos me está engañando?
Cristo dijo que en los últimos tiempos «muchos falsos profetas se levantarían hablando en su nombre y engañando a muchos», Mateo 24:11. Es un hecho que sus palabras se están cumpliendo hoy al pie de la letra. ¿Entonces cómo evitar ser engañados?
Cómo Evitar Ser Engañados
La respuesta es muy simple y definitiva. Para evitar ser engañados tenemos que ir al único sitio donde encontraremos la verdad revelada por el mismo Creador a través de su Santo Espíritu a los profetas; y esa milenaria e inalterable verdad la encontramos únicamente en el libro sagrado de Dios que es la Santa Biblia.
Somos nosotros mismos los que tenemos que comprobar a través de ella, quiénes de los dirigentes o líderes religiosos que nos hablan están diciendo la verdad o son unos farsantes utilizados por satanas para distorsionar las verdades divinas y enseñarlas como procedentes de Dios.
Es un hecho que Dios tiene verdaderos hijos en todas las iglesias, que lo aman y lo reconocen como el único y verdadero Dios, pero no todos han tenido la oportunidad de conocer la verdad. Sin embargo, si lo que escuchas en la iglesia a la que asistes, no concuerda con la Palabra de Dios, no es más que un vil engaño, y lo mejor es que salgas corriendo de ahí para que no te pierdas.
Las iglesias falsas son denominadas en la Biblia como Babilonia y Dios dijo: «Salid de Babilonia pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas», Apocalipsis 18:4. Todas las iglesias falsas serán severamente castigadas por Dios y a los que permanezcan en ellas serán también arrastrados sin excusa. Nadie podrá decirle al Señor que fue engañado, o que no sabía la verdad porque para eso Él nos ha dejado las Sagradas Escrituras, para estudiarlas a diario y aprender cuál es la Voluntad de Dios y sus principios para obedecerlos.
Además la Biblia nos prepara para la eternidad como dijo el apóstol en 1 Timoteo 3:15-17: «las Sagradas Escrituras, nos hacen sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Porque toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, y para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra». Solamente la Biblia nos puede mostrar la verdad que es Cristo, nuestro Salvador, sus principios y la Voluntad de Dios para nosotros.
Muchos dicen que la Biblia es muy difícil de entender, pero Dios está siempre dispuesto a ampliar el entendimiento a través de su Santo Espíritu a todos aquellos que estén dispuestos a estudiarla. Dice la Palabra del Señor: «Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para aquellos que le aman», 2 Corintios 2:9. Todo el que esté dispuesto a obedecer a Dios y a someterse a su Voluntad, comprenderá las maravillas de las Escrituras, de una manera diáfana y transparente, y podrá discernir aquellas cosas que para muchos serán confusas.
Porque a estos Dios les concede conocer los misterios del reino de los cielos (Mateo 13:11). Dios se muestra de una manera clara y sencilla a todos los que tengan un corazón limpio y dispuesto a conocerle, de tal manera que no hay excusa para no estudiar la Palabra de Dios.
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