
Somos Soldados de Cristo (Image by Amber Clay from Pixabay)
La vida cristiana es una constante lucha entre el bien y el mal. Pero nosotros somos soldados de Cristo, y con El somos más que vencedores.
El apóstol Pablo nos exhorta en Efesios 6:10-12, cuando expresa lo siguiente: «Fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes».
En la gran controversia existente entre el bien y el mal los cristianos tenemos fuertes luchas contra el enemigo, porque tal como dice el apóstol, nuestra lucha no es contra el ladrón, el asesino ni el volador, sino contra el diablo que suele utilizar a las personas del mundo que no tienen a Dios para hacer daño a la humanidad.
Somos Soldados de Cristo
Los cristianos solemos ser el blanco perfecto para el enemigo, pero si estamos bien unidos a Cristo y puesta toda la armadura de Dios seremos siempre más que vencedores (Romanos 8:37). La iglesia de Cristo puede fácilmente compararse con un ejército, y como soldados de Cristo estamos siempre en riesgo de caer ante las asechanzas de satanás si no estamos alertas como nos advirtió el Señor. «Velad y orad, para que no entréis en tentación; porque el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil».
Cada vez que un cristiano baja la guardia y se descuida, este poderoso enemigo aprovecha y de manera súbita, ataca porque el siempre está al acecho mirando a quien devorar (1 Pedro 5:8). ¿Qué pasaría por ejemplo si los soldados de un ejército descuidaran sus puestos o se durmieran? El resultado necesario de tal irresponsabilidad sería la derrota, el cautiverio o la muerte.
Pero fallar como soldados de Cristo ha de ser mucho peor, porque aquí nos estamos jugando la eternidad con Dios. Un mal paso que demos nos traerá como consecuencia la descalificación para entrar al cielo. Si nosotros queremos tener éxito como cristianos, debemos estar firmes y alertas porque cualquier descuido será aprovechado por satanás para desviar nuestro destino final.
Las Armas Poderosas de los Soldados de Cristo
Como soldados de Cristo Dios nos ha dado poderosas armas para enfrentar al gran enemigo que es Satanás. Un enemigo que no pierde el tiempo y que siempre está buscando como atacarnos pues sabe que está perdido y que le queda poco tiempo. Pero cuáles son esas poderosas armas que nos ha dejado Dios? Las encontramos en el libro de Efesios 6:14-18:
“Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad (que es Cristo), y vestidos con la coraza de justicia, (que es la Ley de Dios), y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe (la confianza en el poder de Dios), con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios; orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia”
Los soldados siempre necesitarán estar bien equipados y bien armados y si nosotros utilizamos las poderosas armas que nos ha dejado nuestro Salvador seremos invencibles ante el diablo. Estas, todas juntas, son las únicas armas capaces de darnos la victoria ante un enemigo tan grande como el que tenemos. Porque nuestras armas no pueden ser carnales sino espirituales y poderosas en Dios para la destrucción de grandes fortalezas incapaces de ser vencidas de otra forma.
Recordemos las palabras del apóstol cuando dijo que si Dios con nosotros, quien contra nosotros? Así que la solución es y será siempre permanecer aferraditos al Señor, y el diablo no podrá ni siquiera acercarse.
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